Archivos Mensuales: noviembre 2013

Las armas las carga el diablo

Este artículo del amigo Fornells hay que leerlo.

PREGUNTA EN EL ASCENSOR (I):

PREGUNTA EN EL ASCENSOR:

MICRORRELATOS VISCERALES

¿Hago bien en asegurarme un taxi cada mañana? Mi exorcista de cabecera sonríe y se sirve otro ron añejo. Ese hombre sabe mucho más de lo que parece. Cada día llamo a una asociación de taxis de confianza para reservar un vehículo que venga a recogerme justo a las siete y media de la mañana. Mi astrólogo me ha confirmado que el fin del mundo anda ya a la vuelta de la esquina y todas las precauciones que tome son pocas. Su profecía no tiene nada que ver con su enfermedad terminal. Tengo ciertos problemas de movilidad y presiento que cuando se abran las puertas del cielo y del infierno tendremos confusión general, carreras arriba y abajo, sabotajes callejeros, aberraciones en el “gps”, atropellos, mercadillos de ofertas de bulas por fin de temporada y otros desbarajustes típicos por el cierre y liquidación del negocio vital. Yo tengo que fichar en mi oficina de patentes y marcas a las ocho en punto, siempre lo he hecho así y el día del fin del mundo no pretendo que sea de otra manera. Mi caracter y mi lealtad me impiden trasgredir mis obligaciones personales y profesionales.  Por eso, todos los días, tengo contratado un taxi, para que venga a recogerme a casa. Y en el señalado día de la bancarota de la vida, una vez haya pasado por mi oficina de patentes y marcas, seguir viaje hasta las puerta dimensional que me corresponda. Si no me engaño tiene que ser rematadamente difícil encontrar un taxi libre el día del fin del mundo.

Una calle en el día del Fin del Mundo

Una calle en el día del Fin del Mundo

Revolución Poeta

"La revolución en letras, abre puertas a la libertad y junto a un lápiz y papel cantamos la verdad"

Manuel Mora Morales

"Insiste en tus errores, porque ésa es tu verdadera personalidad." (Cortázar)

Hablando silencios

Quiero compartir lo que en ocasiones callo.

Poetas en la noche

POESÍA, CUENTOS Y RELATOS

Uriel saino

Un viajero sabio nunca desprecia a su propio país