MÚSICA DE PASIÓN: UN TRIBUTO DE MÚSICA Y DE FE
La Casa de Cultura Paco de Lucia de Torrelodones pone a nuestra disposición el concierto de música sacra: Música de Pasión: Un tributo de música y de fe. Participará la Escuela Municipal de Música de Torrelodones. La fecha del concierto es mañana 26 de marzo a las 19,30 horas en el Teatro Bulevar de la villa serrana. La entrada al mismo es gratuita hasta completar aforo. Se sugiere una lectura del contenido del programa adjunto.

PESCA SALADA
Seguramente, este producto y tantos otros, aparecen en cualquier esquina de nuestra geografía mediterránea, pero hacia mucho tiempo que no lo encontraba al paso y, de forma inmediata, me han llegado desde la memoria nombres como Pesca Salada o Ultramarinos. La desaparición de las tiendas de cercanía hacen que los escaparates de los establecimientos de ventas de comida parezcan todos iguales, pero no hace tantos años, estas viandas de andar por casa, crecían en cualquier punto urbano. Un pequeño recuerdo que me ha gustado disfrutar. (Fotografía de Tuchy Regueras)

PANORÁMICAS DESDE EL PARQUE DEL RETIRO
Si paseamos por el perímetro de El Retiro, además de su arquitectura interior y sus componentes estilísticos, sin olvidar sus propuestas naturales, encontramos distintas panorámicas, vecinas de El Parque. La vista que acompaña esta nota pertenece a la iglesia de San Manuel y San Benito (1902-1910). Original de Fernando Arbós. Es un brillante ejemplo de arquitectura neobizantina madrileña. La iglesia presenta una planta de cruz griega con cúpula sobre pechinas que nos recuerdan la simbología de los evangelistas. Destaca en su interior una capilla lateral (Capilla de la Epístola). Respecto a su fachada no podemos dejar de mencionar la «torre» construida al estilo italiano. Señalar, finalmente, que San Manuel y San Benito se sometió a restauración a finales del siglo XX. Se encargó de ello José Antonio Arenillas. (Fotografía de Tuchy Regueras)

LA BELLEZA TENEBROSA DE LOS ASCENSORES
Me encantan los ascensores, sobre todo, los que pertenecen a otra época. Son tan tenebrosos como adictivos. Estos que aparecen acompañando estas líneas están apartados de la circulación, pero han gozado de vida y misterios. Nada como subirse a uno de ellos y sufrir el desenfreno de la subida o bajada, sus brincos en el trayecto, su agonía cuando no pueden con el peso o los que han perdido los mapas de tráfico que guardan en sus entresijos mecánicos. Si deseas pasar una buena tarde y a precios asequibles, nada como buscas un ascensor y pasearte una y otra vez por sus senderos marcados. Insisto, me encantan los ascensores, aunque acaben apareciendo como protagonistas en mis pesadillas.

