CASTILLOS DE ARENA
Supongo que el arte de los castillos de arena perdura, se fortalece y, es cada vez más poético, debido a los castillos que casi todo el mundo levanta en los aires. Todos han tenido y tienen sueños, sobre todo, cuando nos acercamos al mar y sentimos su profundidad y posibilidades. Los niños y no tan niños, barajan las fortalezas de arena y, los que flirtean con edades más hechas, juegan a formatear deseos en los laberintos de sus mentes. Me gusta pasear por la arena y encontrarme con castillos que me sorprendan. Me gusta seguir soñando. (Fotografías de Tuchy Regueras)


LAS INGENIERAS DOMÉSTICAS Y LA REVOLUCIÓN DE LA COCINA
Todo tiene su revolución y la cocina, junto a todo el aparataje del hogar, no es una excepción. En el Museo de Artes Decorativas de Madrid, puede contemplarse toda suerte de instrumentos del hogar, que en su evolución y puesta a punto real cambiaron las labores domésticas. Hablamos de la evolución de los utensilios, otra cosa, sería profundizar en las aportaciones de hombre y mujer, en las labores hogareñas. Investigadoras, desde posiciones muy diversas, en todos los aspectos, propusieron un cambio de percepción en las mujeres como organizadoras domésticas en el nuevo orden ecónomico y social que se estaba fraguando entre los siglos XIX y xx.





RELOJES CON HISTORIA
Hay quien se pasea entre jardines, otros entre pinacotecas y, también, tenemos a los devoradores de joyas y utensilios de otras épocas. En el Museo de Artes Decorativas de Madrid encontramos relojes de bolsillo, cajas de rapé, relojes eróticos y relojes de compañía. La selección no tiene desperdicio y merece la pena una cortés visita, para constatar que el tiempo, la belleza y el sentido práctico, guardan buenas relaciones.







CÓRDOBA ÍNTIMA
Cierto, el calor no ofrece tregua y, las ganas de moverse, poco o nada, habitan en nuestra voluntad, pero es que es Córdoba, la belleza íntima, la atmósfera poética y los rincones bellos que alcanzarán el paraíso por hacer tanto bien a quienes la visitan. Para cumplir con mis deseos y abrazarme a un sueño, decidí no salir de los entornos de la Mezquita: jardines, iglesia, alrededores, buscando sombras y miradas con otros viajeros zambullidos en toda suerte de silencios, pero que no dejan de festejar los encuentros con Córdoba.



