Archivos Mensuales: mayo 2015
SERIE POESÍA PERFORMANCE: CUENTOS PARA MI AMIGO EL ESPANTAPÁJAROS
Uno de esos días que hasta la felicidad aburre, me cogí del brazo de la soledad y empezamos a caminar sin rumbo fijo ¿para qué buscar uno u otro? si todos están dentro o no existen. Conocía un huerto colectivo que no visitaba desde tiempo. Enseguida llamó mi atención un singular espantapájaros que era lo más propio y parecido de la humanidad. Traté de entablar conversación con él de una y otra cosa, pero no obtenía respuesta, parece ser que no le gustaba hablar, pero digo yo, que eso no significa que no le guste escuchar. Así que me senté a su vera y empecé a relatarle todos los cuentos que me venían a la memoria, que no son pocos. Y esa dulce costumbre la mantengo hasta hoy día y, cuando se avecina la media tarde, tenemos cita de cuenta cuentos. Servidor recita y mi amigo el espantapájaros escucha atento todas mis fantasías y ocurrencias.
La fotografía es de Mabela Regueras y, ahora, es cuando os recomiendo seguir leyendo, si os apetece
BANCOS MÓVILES
Con los calores que nos están cayendo, nada mejor que una buena sombra por donde corra generoso el aire, claro que no siempre coincide todo ello con la existencia de un banco donde reposar nuestra humanidad unos momentos. De ahí que esta sugerente idea de banco móvil me encante, solo tienes que trasladarlo de un sitio a otro, según tu gusto y necesidad, y asunto solucionado. Es un banco carretilla, un banco de la nueva era, un banco andante, un banco en suma a nuestro servicio y necesidad. Ignoro si se multiplicarán o no por nuestra geografía urbana, pero desde luego celebro desde esta página mi encuentro con el banco móvil.
ESCENA URBANA DE OCUPACIÓN
Perdonar la calidad de la fotografía, pero tenía ciertas urgencias por salir rápido de mi incursión urbana marginal, dado que sus moradores son poco amantes de las visitas inesperadas. El otro día entré en una gran casa que lo fue antaño para contemplar en riguroso directo que tal le sentaba el paso del tiempo y el abandono. La escena no me gustó. Suele ser frecuentada por grupos de dudosa sensibilidad que en lugar de amoldarla a sus necesidades parecen disfrutar escarmentándola como si fuera culpable de algún acto o filosofía que se me escapa. La basura vive bien acomodada en cualquier rincón y la planta superior cuenta con unos colchones que, difícilmente, invitan a su uso y disfrute. Al margen de una atmósfera tétrica, frontera generosa de paradojas vitales. No quise marcharme del lugar sin dejarles una nota grande con algunas direcciones de casas ocupadas que cumplen con otros requisitos y valores más humanos y sociales. Si saben leer, seguro que tomarán buena nota.
Y en el caso de que os apetezca seguir leyendo
SERIE POESÍA PERFORMANCE: LA INCINERACIÓN DE MI VIEJO COCHE
Pasamos mucho tiempo juntos vagando por desiertos sociales, carreteras sin rumbo y caminos de placer. Así es la vida. Un día se quedó anclado en una cuesta y la grúa me propuso donarlo a una boutique de chatarrería. No podía pagarle así sus servicios y compañía. Decidí aparcarlo eternamente en un jardín de confianza, un asilo para amigos confeccionados con plástico y chapa, pero no fue la solución perfecta, dado que las alimañas empezaron a desguazarlo sin miramientos. Le arrancaron las ruedas, la antena, el motor, cualquier pieza que palpitara reciclado. Había mucho endemoniado sin sentimientos que disfrutaba desnudándolo. Mi viejo coche me suplicó la caridad de incinerarlo para no padecer más humillaciones en sus carnes mecánicas. Pasé la noche en comisaria por incendiario y tipo, socialmente, peligroso. La policía y los bomberos no entendieron la filosofía de mi fuego liberador.
No quiero dejar de animaros a leer el siguiente texto




