Archivos Mensuales: enero 2017
MAESTROS DE LA SABIDURÍA
Karl Jaspers denominó «tiempo-eje» a un tiempo enmarcado entre los años 800 y 200 a. C, dada su efervescencia espiritual y filosófica. Digamos que fue un protocolo de la globalización más actualizada que ahora vivimos en nuestra era. Es tiempo de apariciones estelares, aquí aparecen: Zoroastro, Confucio, Buda, Elías, los siete sabios de Grecia, es decir, profetas, maestros o sabios, cuyas palabras y escritos se centran en las cuestiones e inquietudes más trascendentes del hombre.
Para abordar esas ideas y su impacto en nuestro itinerario esencial, los días: 10,12,17,19 y 24 de enero, tenemos oportunidad de asistir al ciclo de conferencias titulado»Maestros de la Sabiduría» que se celebrará en la Fundación Juan March de Madrid. Para mayor y más precisa información, recomendamos visitar la web de la Fundación.

POESÍA BRASILEÑA EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
No todas las poesías son igual de conocidas en nuestro entorno. Y, desde luego, vale la pena acercarse a todas ellas. Aquí tenemos la ocasión para conocer más y mejor la poesía brasileña, dado que la Residencia de Estudiantes nos presentará el siguiente programa: Día 16 de enero Lêdo Ivo, el día 17 Luiz Coronel y el día 18 Taller de Poesía. Recordar que la asistencia es gratuita, pero el aforo tiene sus limitaciones. Tomar buena nota.

EL FUTBOLÍN A ESCENA
Antes que nada, la foto es penosa porque la tuve que conseguir de malas maneras, con riesgo físico. Los vigilantes de fincas de ocio son armarios sin caridad. A lo que vamos, apostar de tanto en tanto, no es malo, siempre y cuando no tengas vicio corrosivo y no te superen las ansias desmedidas de jugarte cualquier cosa de manera poco razonable. Ir borracho perdido no es atenuante. Hay quien apuesta a la lotería, a las quinielas, al casino y no suelen disgustar al entorno inquisitorial ni suelen ser perseguidos por las autoridades, pero claro, jugarte la pareja al «futbolín» me parece propio de un gángster o de mucho desapego afectivo. Perdió. Se jugó su reloj de oro en otra partida dramática. También perdió. Se pensaba invencible y se jugó el número de su cuenta secreta en un paraíso fiscal. Volvió a perder. El ganador y la pareja se querían morir de gusto.

