Archivo de la categoría: Piezas/Lugares
MURCIÉLAGOS Y ARTE URBANO
Cierto que la invasión del plástico hay que contrarrestarla o eliminarla, pero en esta ocasión, valga la paradoja, sirve de apoyo para plasmar de forma artística una pareja de murciélagos de la fruta en aptitud de relajo. Estos alados de gran tamaño confeccionados en plástico visten de arte urbano ecologista algunos de nuestros rincones, enriqueciendo el paisaje o al menos sorprendernos, por la creatividad de su acabado. (Fotos de Tuchy Regueras)
EL REINO DE OKU
El reino de Oku es una realidad mágica que nos abre sus puertas en el Museo de Arte Africano Arellano Alonso de Valladolid. Situado en Camerún, su complicada geografía volcánica, le ha permitido un grado de aislamiento que ha permitido mantener su cultura hasta la actualidad. Máscaras de sociedades secretas, tronos, fetiches, camas rituales, siguen siendo protagonistas de sus ceremonias. Algunas de las piezas que podemos contemplar pertenecen a los siglos VIII y VII a.C. La Fundación Jiménez-Arellano, bajo el nombramiento del monarca de Oku, es embajadora del arte de Oku en Europa. El Reino de Oku esta formado por 36 pueblos y su capital es Elak . Estamos ante una singular y original muestra que nos permite disfrutar de una cultura original y atávica.
ESPECTÁCULO PLÁSTICO EN LA CALLE
En ocasiones la suerte juega su papel y cuando vas paseando, tranquilamente, por una acera te encuentras un tumulto, piensas en todo menos en lo que vas a encontrar. Luego miras y ves que el tumulto se forma alrededor de un local especializado en viandas varias de atún, te acercas y ahí anda una auténtica joya de los mares, el más rápido de los océanos y tu con la suerte de poder inmortalizar su entrada en el establecimiento antes de que lo conviertan en suculentos platos (Fotos: Tuchy Regueras)
ECOS DE OTROS TIEMPOS
Mucha poesía y nostalgia es lo que encontramos cuando se visitan lugares en otro tiempo llenos de vida y sentido. Estos recuerdos mutantes, ecos de naturaleza descuidada y cemento desorientado, fueron una vez un maravilloso pequeño hotel rodeado de amable trato, ocio constructivo y un lago donde se podía pescar o navegar. Me reconoció un viejo lilo, nos pasamos un buen rato charlando. No le gusta lo que tiene a su alrededor, pero lleva con significativa dignidad su destierro.




















