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LA FUENTE DE NEPTUNO EN BOLONIA
Junto a la Plaza Mayor de Bolonia se encuentra la Piazza del Nettuno y ahí, precisamente, se encuentra ubicada esta singular Fontana. Sus inmensas dimensiones hace que también se la conozca como «il Gigante» Se asegura que su creador, Juan de Bolonia, deseaba conformar la escultura con unos atributos masculinos de gran apariencia, pero la Iglesia no estaba por la labor. El artista decidió entonces diseñar un pulgar bien tensado que apareciera bajo el vientre desde ciertas perspectivas, es decir, todo ello significaba que desde cierto ángulo, sobresalía un pene erecto, lo cual hizo en su día que las señoras evitaran pasear por ese lugar, que además, mostraba a las ninfas repartidas por las esquinas de la Fuente rociando agua por los pezones. Cosas de la historia, los artistas y los tiempos. (Fotos de Tuchy Regueras)







ROMANCERO Y LA ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DEL MIRÓN
Estamos ante una arquitectura que nace en la leyenda de que fue levantada en el siglo VI por Teodomiro. Esta claro que en 1270 ya existía, dado que figuraba en el censo de Alfonso X el Sabio. De la iglesia románica de antaño solo se conserva la sacristía. En el retablo mayor destaca el camerín de la Virgen del Mirón. En la Capilla del Evangelio, entre otras piezas, encontramos una escultura de San Saturio de cuerpo entero, circunstancia poco común, dado que San Saturio rara vez se representa entero. Pero centrándonos en nuestro anunciado Romancero, suma de simbologías y jeroglíficos, que encontramos como joya inesperada, relatando en su peculiar lenguaje la construcción del santuario y su inventario milagrero. Contemplamos el Romancero dividido en recuadros que se leen en forma vertical. Ahí encontramos entre otros episodios, la presencia de serpientes, escaleras, compás, la luna, todos los misterios aparecen presentes y si se tiene suerte igual la persona encargada del lugar nos hace un recorrido por el mismo para disfrute y sorpresa.
DECAPITACIÓN DEL ARTE
Las calles no son seguras para las manifestaciones del arte. No defiendo el valor artístico de la pieza dañada, pero me parece excesiva la tramitación del desprecio. Cierto que la pieza estaba desprotegida, que no contaba con el cuidado de algún voluntario en la salvaguarda de las obras exhibidas en la calle, no olvido, que no estaba decorando la zona de cualquier milla de oro urbana, pero sigo insistiendo en que me parece muy fuerte el desenlace final. Eso sí, resulta curioso observar, que a partir de su decapitación es más visitada y alabada. Ahora, solo queda acordar con el servicio de limpieza, que no la retire de su punto expositivo.










