ESTAMPAS DE UCLÉS
El monasterio de Uclés, geografía de Cuenca, resulta espectacular, tanto cuando se le contempla desde lejos como cuando acaricias su arquitectura de cerca. Zona ya habitada desde tiempos prerromanos, formó parte de la Cora de Santaver. El castillo nace en el siglo IX gracias a Al-Fath ben Musa ben Zennun, si bien su momento estrella lo alcanzó en tiempos de la Reconquista, sobre todo cuando fue habitado por la Orden de Santiago. Su historia está salpicada de lances y protagonismos varios: Hospital en la Guerra Civil, cárcel y escenario de la película Alatriste, entre otras muchas cosas. Actualmente, el monasterio pertenece a la Diócesis de Cuenca y se realizan en su seno Convivencias, Retiros, Encuentros, un amplio abanico de actividades varias. Un enclave digno de conocerse más y mejor.
SOBRADO DE LOS MONJES: BELLEZA, QUIETUD Y SILENCIO
Una forma diferente de buscar quietud y silencio, es decir, relajo lejos de la jungla de asfalto, es refugiarse en los diferentes monasterios que pueblan nuestra geografía. Sobrado de los Monjes es uno de mis rincones favoritos: naturaleza, costumbres monacales, mínimamente apartado de todo pero sin estar lejos de nada, cobertura deficiente, perfecta, para justificarse ante los demás y lo mejor de todo: se puede trabajar a gusto y con plena tranquilidad. Es el mejor lugar para pasear y escribir. Si en alguna ocasión no me localizáis perderos por aquí y me encontraréis en alguna de las «celdas» disponibles. Eso sí, los muy nerviosos y los drogodependientes de la jarana y los tubos de escape, abstenerse, el Hospital Comarcal pilla apartado y el camino es muy sinuoso.
PAISAJES DEL MAR
Campos de espuma y horizontes bañados en mar, paisajes que nacen y vienen desde los primeros tiempos, cuando el laboratorio del mundo barajaba todas las bazas posibles para conformar la genética de la belleza y el misterio. Desde una orilla o desde un acantilado es hermoso asomarse a la poesía y los sueños.
LA EMPAREDADA DE ASTORGA
Celdas que habitaban personas para sacrificar su vida y obtener así el favor de la gloria
Hay retazos de nuestra historia que pensamos pertenecen a leyendas o encantos, pero no, en Astorga, en la calle de Santa Marta, junto a la catedral, una celda nos recuerda un procedimiento radical que elegían algunas personas para mortificarse y alcanzar la gloria. La celda de las emparedadas es un espacio irregular, con una ventana abierta a la calle, por donde recibían limosna y alimento y que se aprovechaba para cierta comunicación. Otra ventana comunicaba con la Capilla Mayor de la Iglesia de Santa Marta, con el fin de no perderse los oficios. Son muchos los documentos que hacen referencia a las emparedadas, por ejemplo, el testamento de 1344 que hizo el canónigo de la Catedral D. Pedro Domínguez que: Manda “a cada una de las emparedadas de Astorga sennos maravedís”. Un paseo por la historia que merece la pena conocer y visitar.
- Calle de la «emparedada»
- Celda de la «emparedada»
- Perspectiva de la celda y capilla







