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HUERTOS URBANOS LITERARIOS
PREGUNTA EN EL ASCENSOR (VI):
SIEMBRA LIBROS PARA RECOGER LECTURAS
La Asociación de Lectores Beatos tiene previsto canonizar como santo literario del año a Anselmo el ascensorista. Todo empezó un día en que un despistado ejecutivo agresivo, usuario accidental del ascensor del edificio empresarial «MuchapastayCía», olvidó una maceta en el elevador. Nunca pasó a recogerla y Anselmo la guardó como si se tratara de su amigo invisible. Su infancia fue hiriente, dura y llena de ausencias emocionales positivas. Los reyes magos de la mente nunca le regalaron un amigo invisible. Así que Anselmo hizo de la maceta un hermano. Le contaba sus aventuras con los libros, su opinión sobre sus personajes y las ganas que tenía de cambiarlo todo a su alrededor. Un ascensorista también sueña con revolucionar el mundo. Un día, me acuerdo perfectamente, subíamos solos en el ascensor cuando me dijo que se le había ocurrido una brillante idea. Me relató que habia ocupado un sector lleno de luz artificial en el tercer parking subterráneo del edificio multinacional. Decidió poner en marcha su revolución creando una biblioteca furtiva, un huerto urbano literario. Anselmo prestó un día uno de sus libros a su amigo maceta, lo enterró un poco para que lo pudiera leer bien y se percató de que el libro empezó a germinar otras ramas de donde nacían libros y más libros. Entonces pensó en ofrecerles una casa cuna bibliotecaria para que los usuarios lectores del ascensor los adoptaran y se los fueran llevando a sus casas para darles el calor y el mimo que precisa un libro. Ahora su espacio de huerto literario del tercer subterráneo está lleno de vida y esperanzas. La vida real empieza en las catacumbas. Un compañero ascensorista más osado que mi amigo Anselmo ha ocupado otra estancia en una planta más honda, cerca de los infiernos del analfabetismo cultural, para sembrar poetas. Mira que si la revolución auténtica, la de verdad, empieza por ir sembrando en cualquier rincón cercano tan solo cosas bellas que nos ayuden a transformarnos.
(Fotografía de Tuchy Regueras)
CORRALA CÉNTRICA IDEAL PARA INTELECTUALES
PREGUNTA EN EL ASCENSOR (V)
Se alquilan habitaciones en corrala con mucho futuro urbanístico
Pocas cosas encuentro más tristes que contemplar a intelectuales y pseudo intelectuales mendigando atención por su talento socialmente desdibujado. En cuanto la ví presentí que me daría problemas. Tenía todo el aspecto de fracasada vital y fracasada artística, agarrada del brazo de un sicario juntaletras que no dejaba de mirar a cuantas huerfanitas de amor platónico-literario pasaban por su lado. Le quedarían cinco años más como depredador poético, justo el tiempo preciso para que se corriera la voz de que sus versos escritos no servían ni para envolver un bocadillo de media mañana y, sus maneras de amante voraz, recibieran la extremaunción. Se dieron un beso sin identidad y sin intensidad, lejos de la vehemencia que se les supone a los artistas malditos que desprecian a los cobayas del sueldo fijo. Ella vino arrastrándose hasta mi lado y apoyó, toda casual, su cabeza contra la puerta del ascensor. Seguro que se estaba inspirando y de un momento a otro explotaría de creatividad ante mis ojos atónitos. He visto parir un niño, he presenciado cómo se planta un árbol y he sido testigo de cómo una patrulla de seguratas de quinta división detenían a una anciana por asestar un tremendo golpe a una adolescente díscola con su dentadura postiza. El golpe se lo propinó en un mal sitio. Bajó el ascensor y ella abrió la puerta y entró la primera, bueno, normal, no nos habíamos saludado y eso no fomenta la cortesía. Se fijó que llevaba en mis manos un libro. Miró con desprecio el nombre del autor y luego hizo lo mismo conmigo. Le pregunté para iniciar una amena conversación: ¿A qué piso va usted? Y me contestó malhumorada: «Yo soy escritora, pero de las de verdad y ese libro es pura basura comercial» ¿Entonces, mejor no lo leo, verdad?-contesté. Los primeros golpes los pude sortear con fortuna, pero tuve que pulsar el botón de alarma para intentar socorrerme cuando ganó en pericia y contundencia. Parece ser y, no digo que no tuviera razón, habían dos erratas en el libro y un par de faltas de ortografía. Y creo entender que el autor divagaba mucho sin concretar ni alentar frases salvadoras para el lector. Luego, en la cafetería de la comisaria, me explicó que vivía en una corrala intelectual, desterrada de los grandes editores. Me aseguró que todos sus compañeros de corrala eran genios incomprendidos, todos sabían leer y escribir. Alguno de ellos, incluso, tenía una letra preciosa. Es una corrala modesta pero muy limpia a dos pasos del metro y el promotor de la misma les aseguró que era una ganga inmobiliaria con mucho futuro. No tiene suerte, sus temáticas, ahora, no están de moda y, claro, ella se ha acostado ya con todos los que tenía que acostarse en el universo de la promoción, pero ha elegido mal y los años pasan y su obra cada vez interesa menos. No la denuncié, nos hicimos amigos, y le acabé pagando un café calentito.
BOLERO TRASCENDENTE
LES LUTHIERS REBOSANDO INGENIO Y HUMOR
Música imprescindible para iniciar un fin de semana lluvioso y melancólico
CHARCOLEPSIA. FICHA CLÍNICA (MICRORRELATO)
Filosofía pura para la supervivencia emocional salpicada de terrones de humor y amplio abanico de perspectivas inverosímiles, es decir, de las que se cumplen porque tienen que cumplirse. Recomiendo vivamente este texto para entender la vida de una vez por todas. ¡Buena lectura!
CHARCOLEPSIA
FICHA CLÍNICA (MICRORRELATO)
Trastorno caracterizado por la necesidad irresistible de meterse en todos los charcos que aparecen en el camino de un individuo. Puede cursar con alucinaciones románticas, hipnóticas, hipnopómpicas – transición sueño-ensueño – literarias, o poéticas. Los síntomas, por lo general, aparecen por vez primera durante la niñez o la adolescencia – con un pico al comienzo de la pubertad – y en poca gente se manifiestan después de los 80 años.
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