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SARCÓFAGOS O CHUPETES
Un grupo de artistas bancarios, con el asesoramiento de psicólogos clínicos y demógrafos radicales, confeccionan colchas con dos motivos protagonistas: elementos mortuorios poéticos y verbenas de chupetes.
La mayoría de encargos son reproducciones de las tapas de sarcófagos más reconocidas en la historia del arte
Las urbanizaciones y barrios de lujo no atraviesan un buen momento demográfico. Lee el resto de esta entrada
EL DESPERTAR DEL ASESINO PATOLÓGICO
La primera editorial creada en una celda de castigo
La Biblioteca de oro del crimen y el suspense
Pocas lecturas han influido tanto en mi vida personal y literaria como El despertar del asesino patológico, novela publicada en 1920 bajo anonimato y editada en la Biblioteca de Oro del crimen y el suspense, de la legendaria editorial barcelonesa Hermanos Miralles Ediciones, desaparecida del mercado en 1921 y lamentablemente descatalogada en todos los sentidos y a todos los efectos.
Recuerdo haber devorado todas y cada una de sus páginas e intentado poner algunos de sus macabros consejos en práctica, no de una forma destructiva y dispersa sino con talante experimental y desenfadado. Lamentablemente me robaron el ejemplar y no fue posible hacerme con otro hasta 1990 en una entrañable librería de segunda mano de Valencia que vendía al peso diferentes títulos del sello Hermanos Miralles Ediciones. Lee el resto de esta entrada
La resaca de una huelga general doméstica
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¡PELIGRO! CARTA CERTIFICADA
Hasta ese justo momento era un día doméstico y completamente asumible, pero mi conserje me esperaba a la entrada de la escalera con sonrisa sardónica mientras se abanicaba con una carta, ¡una carta certificada! Un escalofrío recorrió mi cuerpo y asomó a mi rostro una oleada de odiosas ojeras. El conserje tenía órdenes estrictas para que no aceptara ninguna carta certificada a mi nombre, pero el presidente de la comunidad de vecinos, un beato pagador de impuestos y un radical sectario contra los morosos sin afán de lucro, revocó mis instrucciones aludiendo a la impoluta fama de nuestra asociación vecinal ante la administración de Hacienda.
No era una carta bancaria, esas las tengo asimiladas. Cuando llegan me tomo la medicación y salgo del paso. Si la certificación procediera de Tráfico, sufro taquicardia y depresión, pero supero sus daños colaterales contra mi zona de confort. La carta certificada venía de…
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