SARCÓFAGOS O CHUPETES
Un grupo de artistas bancarios, con el asesoramiento de psicólogos clínicos y demógrafos radicales, confeccionan colchas con dos motivos protagonistas: elementos mortuorios poéticos y verbenas de chupetes.
La mayoría de encargos son reproducciones de las tapas de sarcófagos más reconocidas en la historia del arte
Las urbanizaciones y barrios de lujo no atraviesan un buen momento demográfico. Y los laboratorios sociales han perdido el norte del éxito pese a sus campañas de mestizaje erótico-cultural y las estancias en granjas de procreadoras multirraciales y culturales en garantía fértil. Por un motivo o por otro cada vez se procrea menos en las zonas bien. Tal vez, las bajadas de la bolsa, posiblemente, la alta tecnología alcanzada en los productos anti-baby y, desde luego, las ofertas de adopción-exprés que mueven aventureros financieros desde el tercer mundo y en las parcelas de menesterosos del primero, hacen que la población capacitada para procrear se dedique al sexo en exclusiva y abandone las tradiciones de multiplicar las razas.
Un laboratorio bancario ha puesto en marcha una campaña pro-natalicios muy sugerente. Regalará una colcha con chupetes dibujados por todas partes a quienes registren a sus nuevos vástagos como «autorizado» en cualquier libreta o cuenta corriente. A los clientes que se hagan los olvidadizos con sus obligaciones vitales, es decir, a los que hayan enterrado el hacha de la procreación y hayan convertido su alcoba en un lupanar doméstico, se les hará entrega de una colcha, fiel copia de algún festín mortuorio, una buena recreación artística, un sarcófago textil, a fin de que reflexionen en lo que han convertido su dormitorio. El precio de este símbolo materializado en arte se les camuflará entre comisiones y errores para amenizar las posibles y, siempre indeseadas, reclamaciones.
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Publicado el marzo 17, 2014 en Textos Propios y etiquetado en filosófica, lecturas literarias, libros, literatura, manuel villa-mabela, microrrelatos, relato breve, tuchy regueras. Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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