La engañadora y el hombre confundido

Avatar de ernán dezáDESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Enrique Jorrín dijo por televisión que «La engañadora« era una flaquita que bailaba en el salón de baile del Silver Star. Se ponía relleno en los faroles y en el maletero. Un día descubrieron que toda ella era almohaditas. —solté.

Disculpa jovencito. También ha contado que era una curvilínea que paraba el tráfico en la calle Infanta, otras veces que era una mujer de la vida que caminaba por el Prado cerca de la esquina con Neptuno. —Aclaró Carlos, el hijo mayor de Rósula Nápoles.

No interrumpas más a Carlos. Si es de la farándula, él conoce bien la anécdota.

Abuela Nené marcaba un rito implacable en el pedal de su vieja máquina de coser Singer. Nuestro vecino había traído unos pantalones a la señora María (como él la llamaba) para que se los estrechara. «Apretados como tubos, como se usan.» Sus manos…

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Publicado el abril 28, 2014 en Artículos Invitados y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Pues un «me gusto» de vez en cuando no hace daño…
    Gracias por traerme de visita, buen Manolito.

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