NO ES UN RASTRILLO
Tenía toda la pinta, pero no, no era un rastrillo. Lo que sucedía, parece ser, es que tanto adorno, artilugio, elemento y enseres varios no entraban en el templo y se decidieron, dada la bonanza del tiempo veraniego, por sacarlo a la calle a la vista de transeúntes, curiosos, feligreses profesionales y otros sectores y sectas urbanas y humanas. El resultado no deja de ser colorista y pintoresco, pero que nadie se lleve las manos a la cabeza ni se asuste, de momento, no hay rastrillo de los sobrantes que habitan en nuestros templos. Eso sí, que nadie descarte en un futuro próximo las subastas eclesiásticas.

Publicado el julio 1, 2016 en Artículos Propios y etiquetado en manuel villa-mabela, Rastrillos. Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.
de donde es la foto? muy interesante
Es de Alicante, pero no te puedo concretar más. Saludos
Me gusto much
Me alegro, saludos
Tú te encuentras cada cosa… Jajaja
No lo hago a posta, pero en más de una ocasión parezco un radar de cosas raras, es verdad. besotes y buen fin de semana o vacaciones, claro
Igual a ti, corazón.