OASIS EN UNA JUNGLA DE ASFALTO

Era un laberinto de calles. Unas conducían a polígonos industriales, otras, al caótico centro y, otras sectas, serpenteantes y sin asfaltar, te llevaban a puntos misteriosos de la ciudad, muchos, inexplorados por paseantes, vecinos y algún sector de los ayuntamientos. Siguiendo una callejuela anónima y gris vas a parar a una plazuela empinada decorada por una fuente en desuso y, si aciertas a introducirte por el portal adecuado, sales a un patio-jardín abandonado, olvidado y lleno de vida. No voy a ubicarlo con mayor precisión para que los sicarios de las inmobiliarias no lo exploten. Heredo mi descubrimiento a la plantilla del Inserso, novios apasionados, gatos sin hogar y personas sin catalogación administrativa. Todos ellos tienen derecho a disfrutar de los oasis sin ningún tipo de amenaza.

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Publicado el diciembre 30, 2016 en Artículos Propios y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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