LIMOSNERO POÉTICO

Nada como acudir a nuestro limosnero de confianza. Echar unas monedas a un limosnero desconocido no nos aporta el mismo bienestar, la misma paz, somos seres más tradicionales y racistas de lo que pensamos. Pasa lo mismo con los “pobres de pedir” de nuestro entorno. Casi siempre se lleva la calderilla el de siempre. Tengo uno en una esquina que me bendice cada vez que colaboro en su economía. Nos llevamos bien aunque no nos tengamos demasiada confianza de trato. Este limosnero tiene su aquel y su porqué, pero eso es ya otra historia.

Publicado el octubre 2, 2017 en Artículos Propios y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Tu limosnero es un ángel… Bueno, ya entiendo por qué te gusta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Pensamiento Creativo

Mejoramiento personal

Sobre ficciones

"Lo curioso del arte es que no celebra nada, se celebra así mismo." Javier Daulte

Bitácoras y desperdicios

Más basura cibernética y cafeinómana

Libero Verbi

Poesía y pensamientos desordenados

Cronopio maldito

Bienvenido a tu hogar mental.

EDICIONES INVASORAS

Por un teatro de invasión

A %d blogueros les gusta esto: