MANIQUÍ INDISPUESTA

La miraba ansioso con la esperanza de que se levantara y nos cediera su asiento. Su rostro impenetrable no gestionaba ningún lenguaje corporal, seguía impertérrita, ajena a las necesidades existentes a su alrededor. Acompañaba una persona mayor con un único sueño en aquellos momentos: sentarse y descansar. Nunca ha sido una mujer de grandes objetivos, pero si muy práctica. Una dependienta nos confesó que estaba indispuesta, aquel envoltorio de plástico humanizado había tenido un viaje traslado muy ajetreado y había sufrido una rotura interior que precisaba reparación. Así sí, explicando las cosas la gente se entiende. Solo estuvimos un par de horas más puestos en pie, saboteados por la decisión ética comercial de que un maniquí tuviera más privilegios que una señora anciana. Las cosas son como son y punto, claro. (Fotografías de Tuchy Regueras)

Publicado el septiembre 25, 2022 en Artículos Propios y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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