Archivos Mensuales: agosto 2024
MANSIÓN BLASONADA A LA BAJA
Dicen los más viejos del lugar que en esta mansión hubo un tiempo en que no faltaba de nada y todo sobraba. Hoy no atesora ni una pizca de vida. Un escudo familiar luce en la fachada, testigo de otros tiempos. Hoy es punto de reunión de gatos callejeros y algún vecino que se sienta sobre el banco de piedra a ver pasear los minutos. Eso sí, la poesía de su historia, sus rincones y su legado perviven y se mezclan con los sabores de un presente que ha olvidado cuidar con mimo las leyendas de sus viejas piedras.
- Mansión en Decadencia
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PALACIO DE LA BOLSA DE OPORTO
No es la primera vez que abordamos en estas páginas las bellezas y esencias de Oporto. En esta ocasión hacemos referencia de uno de sus edificios más emblemáticos, contundentes y atractivos, hablamos del Palacio de la Bolsa, situado en pleno casco histórico de la ciudad y que comenzó su construcción allá por 1842 como sede de la Asociación Comercial de Oporto. Este palacio neo-clásico se lo debemos a Joaquim da Costa Lima. En la actualidad el palacio forma parte del Patrimonio de la Humanidad. Entre el amplio y rico abanico de piezas y salas que contiene el Palacio de la Bolsa, hagamos especial referencia a la amplia y pintoresca Sala Arábiga inspirada en el palacio de la Alhambra. El Palacio de la Bolsa es un punto clave que no podemos dejar de visitar y degustar si en algún momento andamos por la entrañable Oporto. (Fotografía: Tuchy Regueras)
ASFALTO DE CONFORT
He hecho una fotografía a una porción de acera que creo no es la misma que recorrí ayer. Esta desaseada y deteriorada, pero creo que lo hace para disimular. También he tomado nota de un borrador de asfalto que nace justo cuando muere la acera. No lo difundo por seguridad. Muchas veces no reconozco las aceras y calzadas. Se trata de un desencuentro emocional. Cuando subo en el ascensor y pulso un piso diferente al acostumbrado, el cerebro me avisa que no es mi rellano de confort, que ese rellano no está clasificado en mi archivo de supervivencia. Todo ello me hace pensar que ya no piso mi mundo. Tengo que hablar con el psicólogo o el conserje, antes de que sea demasiado tarde.

ADIÓS, MERCERÍAS, ADIÓS
Protagonistas de otro tiempo, elementos-personajes urbanos con apariciones en las letras de la música tradicional y ocupación muy loable para festejar conductas intachables, pero los viejos establecimientos no aguantan del todo el tirón de las moda. Paraísos de arreglos y parches, hilos y madejas, antaño escaparates de nuestra sociedad, van desapareciendo con los cambios de ciclo. Cierto que algunas se han reenganchado y explotan su poesía, pero su público más adepto sufre su misma enfermedad: el martillo del tiempo y las nuevas costumbres. (Fotografía de Tuchy Regueras)




