RECLAMOS PARA LA TERCERA EDAD
La última vez que cedí mi asiento de autobús a un caballero de noble edad, me llevé una pequeña sorpresa, no solo declinó el regalo, mirándome muy fijo y algo furibundo, me vino a decir, que menos galanterías, que yo no era mucho más joven que él. Ahora tengo más cuidado en mis ofrecimientos. El otro día me invitaron a una horchata, acepté encantado. Elegimos una mesa reclamo de la tercera edad. Era una mesa con más espacio que el resto y vía libre para acudir al baño y sentirse más cómodo. Espero que cunda el ejemplo y se tome buena nota de este criterio de selección. Y espero que no acuda al establecimiento ninguna persona que se sienta molesto porque le intentan hacer la vida más fácil. La edad es cosa del tiempo, poco podemos hacer al respecto, pero el carácter y los buenos modos son trabajo personal de fondo.

Publicado el septiembre 6, 2026 en Piezas/Lugares. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.
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