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FESTÍN DE BERENJENAS ECOLÓGICAS
Necesito hacer un test alimentario y presento mis candidatos
No es mucho lo que he conseguido en mi tiesto-jardin pseudo ecológico, una berenjena y dos pimientos, pero me ha gustado la experiencia. Unos se envenenan saliendo de copas, yo me enveneno con mis plantitas. Ahora tengo el problema de saber si es comestible o no lo es. Primero llamaré a mi vecino de arriba, detesto sus continuos arrastres de muebles y golpes sin sentido. Sí ya sé que tiene alto el colesterol, pero sería un detalle no lo hiciera por la noche o en medio de una buena película. También podría invitar a comer a mi cuñado, tiene los anticuerpos contra venenos muy desarrollados. No se le suele invitar a las comidas familiares para que nadie se manche las manos. Tengo que hacer un test alimentario y ellos son mis principales candidatos. Seguiré informando.
- Berenjenas
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ANUNCIO DE UN «PROFESOR» EN SU UNIVERSIDAD
Lo más probable es que se trate de una broma pesada o un ajuste de cuentas, entre algún profesor y algún o algunos alumnos, pero el reclamo destila veneno
Hay que ver el carácter de alguna gente. He investigado el asunto pero parece que nadie sabe nada. Un día cualquiera aparece sobre los tablones de anuncios un reclamo de un profesor buscando compañía. Estamos en época de exámenes y eso ayuda, pero lo más probable, es que dicha broma o ajuste de cuentas obedezca a una mala nota o lo típico, que un apuesto y locuaz profesor te haya levantado la chica de tus sueños. Bueno, si ese es el caso, piensa que peor sería que te la hubiera soliviantado el conserje o uno de los camareros de tu cafetería favorita. Al profesor le puedes fustigar con notas anónimas pero al camarero, lo único que se me ocurre, es que no le dejes propina.
PANORÁMICA DE LA ETERNIDAD
Me he comprado una parcelita céntrica, en buen estado y con mucho futuro. Desde la misma puedo contemplar toda la panorámica de la eternidad. No es un latifundio, pero no necesito gran cosa. También he testamentado el deseo ecologista de ser enterrado con una suerte de gusanos en peligro de extinción. Y naturalmente, me he hecho un seguro para que no hayan sospresas y mis herederos me metan donde deseo y no en el hoyo veinte de ese dichoso campo de golf donde desean esparcir mis cenizas. No quiero incineración, quiero naturaleza en estado puro y vivo. La panorámica eterna me parece un ventanal apacible, tranquilo y lejos de la gula materialista de los constructores. Es un lugar seguro, aunque no me gusta esa moda de hacer botellón los fines de semana. Hay que prepararse para morir, que es al fin y la postre, lo único seguro que tenemos. Mira que si por un equívoco no me muero y me tengo que pasar toda la vida sufriendo. Ya estoy pidiendo el libro de reclamaciones.
BANCA ECOLÓGICA
El otro día, bueno, el otro día no, hace unos meses, acerté a pasar por delante de una casa bien con jardín amplio, piscina ahogada de vacío y plantas de época. Me sorprendió que en su entrada no velara una férrea verja o una puerta de madera, palo de santo o roble, tanto me da. Ni tan siquiera un somier de quita y pon o un letrero de «Prohibido el paso». La puerta estaba protegida tan solo por un nudo de alambres sin ningún arte o trazas tradicionales. Más tarde me enteré de que el dueño de la casa derrochó sin miramiento, vida y patrimonio, hasta que descubrió las ventajas de vivir los mandamientos de la nueva era bancaria y convirtió su casa en centro de peregrinos de los paraísos fiscales, cultivadores de yoga antes de invertir en bolsa y banqueros ecológicos. Luego intervino la policía y, finalmente, una secta de okupas, adictos radicales a la supervivencia, se encarga de proteger el lugar de curiosos y malintencionados. Y si la puerta está así es porque todavía el ayuntamiento está estudiando si subvencionar la instalación de una nueva puerta o llamar un exorcista.




