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MIRANDO AL MAR
Posiblemente, este rincón mirando al mar no sea el más glamoroso del universo mundo, pero es auténtico. Tal vez, carece de marketing turístico, pero las tormentas andan muy lejos de su epicentro emocional. Es un punto idílico besando el Atlántico para quien gusta de pasear por orillas repletas de recuerdos y para quien desea acompañarse del silencio, aunque sea en temporada reducida. Hay catálogos comerciales y catálogos hechos de sentimientos, está claro por donde andan mis preferencias.

AGUA MEDICINAL
Hace mucho tiempo los Balnearios eran refugio de economías nobles y enfermos de postín. Hoy día se han convertido en posada transitoria de cualquier viajero, turista o curioso. Los hay de nueva factura pero me gustan más los que han conservado su arquitectura decimonónica. Algunos tienen sus propios lagos regenerativos, si bien el postre de los Balnearios sigue siendo sus suculentos y relajantes masajes y, por supuesto, sus aguas medicinales. No hay enfermedad que se resista a su remedios eternos.

PERFORMANCE ARTÍSTICO: ESPECTÁCULOS SIN PÚBLICO, EL ÚLTIMO GRITO
La creación siempre está abierta a nuevas propuestas. Dentro de mis Performances Artísticos, quise maridar la relación entre el espectáculo ausente y la falta de público, es decir, que los transeúntes, curiosos y estudiosos, tuvieran campo abierto para contemplar el montaje, reflexionar sobre los efectos del «vacío» y ocio para intercambiar opiniones sobre la experiencia ofrecida. Debo señalar, muy satisfecho, que el Performance fue un auténtico éxito y el recinto estuvo en todo momento repleto de teóricos, nuevos adeptos y público general. Estamos ante un último grito, sugerente y lleno de posibilidades.
BANCO LIBRO PARA MEDITAR
Si la cultura, el humanismo y el respeto gobernaran nuestros días, igual podríamos vivir en el escenario de cualquier poema, pero el veneno de la ignorancia y la violencia no deja de multiplicarse. Tal vez por eso amo el arte, la cultura, la creatividad, la sensibilidad, la paciencia, la templanza y la buena voluntad, porque me recuerdan siempre la potencialidad humana. Hoy, como en tantas otras ocasiones, unos parásitos de la cordura, se han manifestado en contra de las bondades de la vida. Si fuera posible deberían condenarse de forma perpetua a amarse a ellos mismos y a los demás hasta el fin de los tiempos.

Banco Libro en Londres