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LOS CEMENTERIOS EN MARTES Y TRECE
Desde hace muchos años visito los cementerios todos los días martes y trece. Me gustan sus silencios. Parecen un desierto, nadie se arriesga a rezar en semejante fechas, las flores siempre pueden esperar un día más en llegar, la atmósfera que se respira es diferente un martes y trece. Y, sobre todo, la fotografía que acompaña la «entrada» es una prueba, ¿qué hacen los contenedores en medio de los cementerios? Me dan mala espina. Si voy y me muero en este fatídico día no me van a enterrar en un nicho de poca monta?. Iré a parar a un contenedor verde eternamente, me pasearán de un lugar a otro cantándome una nana?. De acuerdo, no soy rico riquísimo pero un nicho a plazos si me lo puedo permitir. En cementerio del extrarradio, claro. No me gustan los martes y trece, nadie sale de copas, nadie va al teatro, todos se quieren morir en casa sin enfrentarse a la aventura. En fin, son tradiciones entrañables, como el turrón o el día de los santos inocentes. Cuando sea mayor espero estar libre de muchas tradiciones. Eso o pasar los martes y trece en otro país que tenga el día nefasto situado en otro punto del calendario y así despisto al destino.
RELICARIO DE ODORICO DE PORDENONE
Odorico de Pordenone fue viajero y misionero franciscano en el siglo XIII. Sus relatos fueron junto con las obras de otros exploradores como Marco Polo, las primeras descripciones documentadas y oficializadas de Asia por Occidente.
La historia de los relicarios es extensa, variada y salpicada de anécdotas y hechos entre fervientes y fantasiosos. Primero los conocimos con el nombre de encólpium, si bien entonces tenían carácter privado. Hay bellos ejemplos del siglo IV y son célebres los que se hallan del siglo VI en el Tesoro de Monza. A partir del siglo IX empezaron a colocarse además sobre el altar relicarios en forma de cajas o arquetas.Este tipo de relicario prosiguió en siglos posteriores hasta llegar al arte ojival, siendo preferidas las arquetas. El relicario adoptó desde el siglo XIII formas muy variadas y creativas, por ejemplo, la de arqueta y templete, imitando un templo; de ostensorio, con su pie y su torrecilla y la de busto y estatua, con la imagen del Santo a que pertenece la reliquia que allí se recoge. La fotografía que acompaña la entrada es «dicen» el relicario que contiene el cilicio de Odorico.
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- Relicario de Odorico
AQUÍ SE DEPOSITABAN NIÑOS
En el Hospital de los Inocentes de Florencia, en medio de tanta belleza e historia, encontramos un punto que aún rezuma tristeza. Es el punto donde se depositaban niños a la espera de que tuvieran alguna oportunidad de agarrarse al milagro de la supervivencia. Esta singular mercancia sigue depositándose aquí y allá, no se ha borrado de la historia, cambia su escenario y procedimientos, pero sigue ahí, llamando al descontento humanista por la injusticia que supone que un niño no pueda ser criado en su sede genética y tenga que apostarse a la carta más alta con el destino.
- Hospital Inocentes
- Hospital Inocentes
¿PUEDES PASAR Ó CUIDADO SI PASAS?
De tanto en tanto, zascandileando por veredas extramuros de la civilización urbana, me encuentro con verjas derribadas o abiertas de malos modos. Siempre me asalta una pregunta doble ¿puedo pasar sin problemas y seguir caminando? ó ¿si paso asumo riesgos? Claro, son caminos en principio asequibles de paso para senderistas, pero casi siempre observo feroces perros acechando, caballeros que también ladran y me ofrecen miradas sesgadas desde fincas limítrofes y, yo, ya no puedo correr veloz como lo hacía a los quince años. Pregunto a la autoridad y me dicen que adelante, sin premisas, que tengo derechos de paso y disfrute de la naturaleza. Tomo nota y seguiré los consejos, eso sí, he solicitado información a la guardia civil para conocer de primera mano si tienen algún servicio de senderistas de compañía.
- Verjas de paso
- Verjas de paso





