MUÑECAS VESTIDAS DE COMUNIÓN
Esta claro que no tengo un iphone ni nada que se le parezca, al margen de que la fotografía y yo, no mantenemos un idilio apasionado. Pero como el testimonio callejero y costumbrista me parecía acertado, pues lo subo al tiempo que solicito clemencia por el material. Es que la tienda, vetusta y perteneciente a otros universos de existencia comercial, me gustó y, sus maravillosas muñecas vestidas de comunión, me parecieron steampunk del bueno en versión rosa. Y es que estamos en fechas de comuniones y hay que preparar los regalos.He encargado un muñeco ataviado de almirante. Si me lo encuentran en el trastero de la parroquia de al lado me lo quedo.
PUERTA DE OTROS TIEMPOS
Pues sí, estamos ante una puerta analógica perteneciente a otra época, otros tiempos perdidos. Me gusta encontrarme con ellas para echar unas palabras y recostarme en toda su historia vivida y la que ha visto pasar. Tan solo un timbre de tiempos de la posguerra enturbia su añeja esencia. Por lo demás, se conserva al margen de las modernidades y tendencias. Una pena no tenga una aldaba palaciega, pero es que se trata de una puerta sin posibles, una puerta del pueblo llano con una salud a prueba de reformas y maquillajes a la moda.

METRALLA Y CATEDRAL
La catedral de Sigüenza guarda tesoros e historia para impresionar al más exigente de los estudiosos, curiosos y turistas, si bien, también, nos muestra algunas anécdotas poco amables, pero que siguen residiendo en nuestra memoria. En la torre de la catedral todavía se pueden contemplar los restos de la metralla perteneciente a nuestra guerra civil. Recuerdos que se conservan para que no se olviden al igual que sucede en otros puntos y arquitecturas. Disfrutemos del sueño que nos presta la catedral y olvidemos la pesadilla que habita en el lomo de su torre.
¡¡BUENOS DÍAS!!! DICE EL MENSAJE
A la entrada de este puente que sobrevuela una arteria rebosante de coches de todas las marcas y colores, me encontré con un huerto de malvas y margaritas silvestres, pero lo que llamó mi atención fue un mensaje escrito con tiza indeleble que rezaba sobre el asfalto de la acera: ¡¡Buenos días!!!. Agradecí la compañía del saludo, dado que atravesaba solo el puente y no se divisaba a nadie en los alrededores. Contesté por lo bajo: Buenos días y seguí mi camino. A la vuelta, el saludo habia desaparecido, tuve suerte de ser madrugador.