MODAS URBANAS
Tal vez, nunca ha sido una moda, posiblemente, no pasa de ser una tradición incívica que se ha hecho tan popular que todo el mundo quiere consumirla y subir su materialización a las redes. Siempre han habido negacionistas de las buenas maneras. El recato y las buenas costumbres no cotizan en los mercados de los valores de la convivencia, no venden. De todas maneras ahí siguen, en estado de vigilancia, algunas amables advertencias, que nos invitan a domesticar próstatas y salir airosos de las urgencias inmediatas. Sería bueno estudiar la idea de sembrar las ciudades de contenedores para líquidos sin catalogar.

ADIÓS, MERCERÍAS, ADIÓS
Protagonistas de otro tiempo, elementos-personajes urbanos con apariciones en las letras de la música tradicional y ocupación muy loable para festejar conductas intachables, pero los viejos establecimientos no aguantan del todo el tirón de las moda. Paraísos de arreglos y parches, hilos y madejas, antaño escaparates de nuestra sociedad, van desapareciendo con los cambios de ciclo. Cierto que algunas se han reenganchado y explotan su poesía, pero su público más adepto sufre su misma enfermedad: el martillo del tiempo y las nuevas costumbres. (Fotografía de Tuchy Regueras)

DESDE MI BALCÓN IMAGINARIO
Me gustan los balcones, ya sean plagados de flores o sembrados de sueños. Este que muestro con estas líneas es un balcón poético. Es una escena de la mar. La mar es coqueta y gusta mostrarse diferente a medida que el tiempo marca las horas. Se viste, según sus ansias y vitalidad, para curiosos, devotos y peregrinos de su esencia. La mar es leyenda que podemos contemplar desde cualquier balcón, basta asomarse un poco más allá de los límites, establecidos o no.

MADRID: PANORÁMICA NOCTURNA
La noche es momento para que las terrazas de hoteles y edificios emblemáticos abran sus puertas. Y ahí nos colamos con otros supervivientes noctámbulos. La panorámica nocturna de Madrid nos invita a contemplar otras escenas de la ciudad, desde las alturas, con horizontes que se pierden en la frontera de nuestra visión. Es Madrid noche, luces, sueños y ficción urbana. (Fotografías de Tuchy Regueras)
