DALÍ Y EL MAR
En la singular y pintoresca localidad de Cadaqués, cerca de Portlligat, encontramos rincones, escenas y paisajes ligados al maestro del surrealismo, siempre amante del mar y la atmósfera húmeda maridada con sal que se respira en estas geografías. Aquí, en Cadaqués, siempre presente el artista, tenemos permanente cita para charlar con su escultura y su recuerdo, de lo divino y lo humano. Desde luego, si hay tiempo, bueno será acercarse a su Casa-Museo de Figueras. (Fotografías de Consuelo Montolio Paltré)

TEMPLOS CALLEJEROS EN NUEVA DELHI
En la calle, en las esquinas, en los parques, en cualquier lugar de esta impresionante cuidad puedes encontrarte con un rincón místico desde donde levantar tus plegarias. Son pequeños templos debidos a la devoción popular, templetes reducidos, postales, performances domésticos. Las creencias hindúes están a la vista y repartidas por toda la geografía de Delhi. (Fotografías de Tuchy Regueras)






BALCÓN DE VERANO
Salgo poco, mucha gente sospechosa. No reconozco a las personas con las que me cruzo. Mucho forastero vital que pretende engancharse en mi vida. No estoy seguro que eso me guste. Tampoco que no me guste. Es todo tan complicado. No me apetece pensar hasta el verano, hace mejor tiempo, así que me siento en un banco cerca de casa, con un letrero colgando: deseo permanecer en silencio. Gracias por su sensibilidad. Y me siento esperanzado en el bando de siempre para contemplar mi balcón de reflexiones: sencillo, cromático, nostálgico, un balcón que es casi un juguete del tiempo.

¿CARTELES PUBLICITARIOS EN LA NATURALEZA?
El otro día, no recuerdo nunca cuando, paseando por una ribera fluvial doméstica me encontré con este cartel anunciando las características de un árbol. Espero no cunda el ejemplo y el personal no se dedique a colgar de cada uno un cartel hablando de sus facultades, esencias, historia y genealogía. Para ese menester están los jardines botánicos y, si fuera necesario, nos metemos en un crowdfunding de parque temático dialogante. Dejamos un cartel al pie de los árboles, que tenían destino de muebles y hogueras y nos ponemos a escribir todo lo que nos viene en gana sobre su realidad y su ficción. Nos convertiremos en escritores de la naturaleza. Hay que fomentar la sana costumbre de atravesar las fronteras mágicas o estaremos perdidos.
