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GALERÍA DE ARTE EN LA JUDERÍA DE HERVÁS
Visitar Hervás siempre es un placer, sobre todo, para los amigos del legado judío. Tengamos en cuenta que en el siglo XV se estableció en Hervás una importante población hebrea de la que aún hoy podemos disfrutar su estela, tanto en los entramados de sus calles como en la arquitectura de sus edificios históricos. Una vez metidos en faena, tampoco podemos dejar de citar su ubicación en el fantástico valle de Ambroz, paisaje privilegiado, o recordar el castillo que levantó la orden del temple. Ahora bien, nosotros queríamos llamar la atención sobre una maravillosa galería de arte enclavada en plena judería. Una vitrina de madera que nos recuerda un kiosko ambulante y que se ha convertido en todo un reclamo para los visitantes y los amantes del arte que se acercan a este enclave mágico. Una galería de arte original, en breve espacio y con mucho talento a sus espaldas.
MOTOS: ¿ SALVAJES O DOMESTICADAS?
Recuerdo los tiempos épicos, cuando las motos eran salvajes y no estaban sometidas a las modas urbanas y criterios de libertad. Cuando sacudían el polvo de los caminos más desérticos y castigaban el asfalto con su poderío y zumbido depredador. Ahora los tiempos han cambiado, la domesticación ha llegado a esta raza mecánica y simbólica. No hago otra cosa que ver rebaños de motos domesticadas pastando en aceras junto a jubilados, carritos de niños y paseantes indefensos. Ni las motos trashumantes se salvan del caos y el deterioro evolucionista y se conforman buscando pastos con sombra y zonas de seguridad sin olvidar el confort de los garajes. Han perdido su vocación de aventura. Me da pena verlas buscando el escándalo con los marginados de la transgresión. Se han convertido en una raza macarra que disfruta de provocar con su presencia el paseo de los que están asomados al balcón de la seguridad y sufren pánico ante el acoso gratuito. Ahora los salvajes que circulan por las aceras son las bicicletas, piratas sin matrícula ni bocina que se burlan de los transeúntes mediante fintas, frenadas y velocidades desproporcionadas. Suelen ser mortales en los recintos dedicados al botellón. Vamos, auténticos reformadores y revolucionarios de la sociedad. Solo faltan por tomar las calles los paseantes en sillas de ruedas, eso sí, armadas hasta los dientes con los prototipos bélicos de última generación.
MANDALA MECÁNICO
Los mandalas, con cuna en el budismo y el hinduismo, son representaciones simbólicas espirituales, al tiempo que conforman las esencias del macro y microcosmos. Ahora bien ¿qué tiene que ver la rueda de una máquina de vapor de principios del siglo XX con los mandalas?. Tal vez nada en absoluto, pero su existencia y evolución han propiciado el milagro de la comunicación y el movimiento, base de conocer lo muy lejano y lo que anda a la vuelta de la esquina, sin olvidar que viajar, conocer y comprender agrandan nuestras alforjas espirituales. En el caso de estar en total desacuerdo con lo expuesto, nos queda la posibilidad de disfrutar la belleza de este elemento, ya histórico, pleno de poesía del renacimiento industrial. Pienso.

NO ENTRÉ, PERO ES UNA PELUQUERÍA
Me encantan los nuevos planteamientos estéticos de los comercios de servicios, la puesta en escena rompedora de los establecimientos que descubro en mis paseos. El otro día, sin ir más lejos, me encontré con un escaparate muy sugestivo al pasar por una peluquería. Era una peluquería, lo ponía en la entrada. No me atreví a cortarme el pelo, ya era muy tarde, que si no, entro y solicito un corte de pelo de rabiosa actualidad. No se si luego hay final feliz o final convencional, como tampoco, estoy seguro si te cortan el pelo con acupuntura natural, es decir, te la hacen con los pinchos de los cactus. La verdad es que me gustó y pienso volver, eso sí, acompañado porque soy muy tímido. Quede claro que me entusiasmó el panorama de promoción. (Fotografías de Tuchy Regueras)