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MÚSICA EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
Una buena amiga me acaba de recordar lo maravilloso que resulta cuidar un jardín, un pedacito de tierra o un puñado de tiestos. Y yo a tan bello pensamiento quería ponerle música y nada mejor que recordar los Verano musicales de la Residencia de Estudiantes. Este 8 de julio, dentro del XXIX Festival de Música de la Comunidad de Madrid tenemos una cita en los Jardines de la Residencia con «Iberian Colours, Entre Granados y la generación del 27». Música gratis y al fresco, puro vicio.

NO ES UN RASTRILLO
Tenía toda la pinta, pero no, no era un rastrillo. Lo que sucedía, parece ser, es que tanto adorno, artilugio, elemento y enseres varios no entraban en el templo y se decidieron, dada la bonanza del tiempo veraniego, por sacarlo a la calle a la vista de transeúntes, curiosos, feligreses profesionales y otros sectores y sectas urbanas y humanas. El resultado no deja de ser colorista y pintoresco, pero que nadie se lleve las manos a la cabeza ni se asuste, de momento, no hay rastrillo de los sobrantes que habitan en nuestros templos. Eso sí, que nadie descarte en un futuro próximo las subastas eclesiásticas.

IÑIGO ROYO: «EL HOMBRE QUE RÍE» EN ARTIUM, CENTRO-MUSEO VASCO DE ARTE CONTEMPORÁNEO
Hay muestras que llaman la atención tan solo por el concepto. Esta que presenta Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo promete un abanico de sugerencias notables. Iñigo Royo aborda el humor y el caos cotidiano, desde el escepticismo, la ironía y la calidad de su trabajo. Y lo hace mediante instalaciones, fotografías, videos y una pieza sonora, todo ello basado en un relato de Samuel Beckett. Iñigo Royo ha contemplado la sociedad en global y nos transmite su interpretación. La muestra estará abierta hasta el próximo 16 de octubre. Para más y mejor información sugerimos visitar Masdearte.com.

CULTURA Y MARCAPASOS
Está claro que la cultura es peligrosa. Eso sí, se agradecen los carteles informativos para no llevarse un disgusto. Andaba por Alicante y me dispuse a visitar todas sus maravillas y, a la entrada de una de ellas, me encontré el anuncio de alerta. No cito el lugar de los hechos para crear más morbo y aventura. No llevo marcapasos, me falta para completar mi ajuar mecánico, pero no me atreví a pasar. ¿La aventura y tal? Es que ya ta tenía pagada la noche de hotel con desayuno incluido.