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¿GOLPE DE ESTADO A NUESTRAS CREENCIAS Y TRADICIONES?
¿Debemos nuestra vida a los Annunakis?
¿Somos hijos del virtuosismo genético de esas supuestas deidades sumerio-acadias?
Repito la pregunta: ¿Estamos preparando un golpe de estado a nuestras creencias y tradiciones más emblemáticas y convencionales? Cada vez estamos ofreciendo más garantía de veracidad a toda suerte de leyendas, dichos, hechos, narraciones de toda suerte y enigmas varios, siempre y cuando, nos brinde otra perspectiva de nuestro origen y finalidad. Cierto que el público, el cliente de la vida no anda muy satisfecho con las ofertas del mercado, pero tan subyugantes y beatíficos nos pueden parecen los annunakis, dioses y semidioses de glamorosa sangre azul extraterrestre. No olvidemos que políticos y banqueros podrían ser hijos experimentales de estas entidades, una avanzadilla del apocalipsis. Mira que si al final somos tan solo eso: seres defectuosos que se han procreado en los recovecos paradisiacos de las papeleras del tiempo y el espacio. No niego que estos señores fueran unos virtuosos genéticos, unos manipuladores de marketing de la salvación, etc, pero en ese caso quiero mi libro de reclamaciones. No es lo mismo tratar con dioses todos poderosos que ellos sabrán cosas que no están en mi mano que caballeretes del espacio que han ido a una universidad privada o pija mientras yo he sobrevivido en la pública de este mundo. Y puestos a hacer cábalas porqué no podemos proceder de una civilización anterior al diluvio, recordemos que el diluvio aparece en cualquier mitología universal, pues bueno, imaginemos que esa civilización cayó en la sicopatía, no sería tan raro, y se empezaron a repartir los papeles de dioses y semidioses. Hoy pasa algo parecido, más de un político, no lo dice directamente porque su departamento de publicidad lo mataría, pero ellos se pasan el día dándote indirectas de que no son políticos sino dioses con todas las soluciones en sus bolsillos. Yo conozco hasta profesores de instituto que te dejan caer su divinidad en cuanto te descuidas. Menos mal que tengo claros mis principios sino vaya 2014 que me esperaba porque vaya año nos espera. Han anunciado oleadas de ovnis en los programas del tiempo de la tele. En fin, sigamos barajando hipótesis.
ME PIDO UN «POBRE BONITO» PARA REYES
Es momento de recuperar la figura de un pobre en nuestras mesas navideñas
¿Debería darle de alta en la seguridad social mientras trabaja cenando en casa?
Estas fechas sacan lo mejor de nosotros mismos con su sacacorchos ético-nostálgico. Nos destapa de nuestra desidia afectiva, entre el alboroto de las burbujas del mercado pagano y las ofertas de rebajas protagonizadas por convincentes mensajes que nos invitan a materializar todas las cosas hermosas que duermen plácidamente durante el resto de nuestra temporada emocional. Este año quiero recuperar la rompedora costumbre de sentar un pobre a nuestra mesa. Un pobre bonito. Quiero un pobre profesional, no un pobre ocasional o aventurero zen. Quiero un pobre con denominación de origen. Me preguntaba si tenía que ser forzosamente un pobre de casta económica o podía recurrir a un pobre moral, pobre intelectual, pobre religioso o pobre de cualquier raza o gremio. Eso sí quiero lo mejor de lo mejor sentado en la mesa.
Me he informado en las oficinas de empleo y, los pobres, están muy cotizados para estas fechas. Imposible hacerse con un pobre de postín con todos sus papeles en regla. ¿Debería darle de alta en la seguridad social mientras trabaja cenando en casa? Todos son problemas, pero no voy a desistir y, luego, no voy a parar de sacarme fotos con mi pobre para colgarlo todo en la red.
Mucho paro y mucha mandanga, pero los pobres como los taxis en noche vieja, ninguno libre. He acudido al mercado negro. Topé con un pobre que hablaba idiomas y fue ingeniero en una reencarnación social anterior pero me salió con que él en navidad se deprime. Otro pobre que trabaja en uno de los mejores semáforos de la ciudad estaba ya comprometido con sus colegas de albergue ¡Vaya mierda pobres que tenemos! Ninguno se compromete. Al final me he hecho con los servicios de un actor con muchas ganas de experimentar. Le he escrito un guión y ya tengo su indumentaria alquilada ¡un dineral! Debe ser la crisis. Yo quería un pobre para reyes y ya tengo mi pobre. Ahora ya solo me resta coger hora para cantar en el karaoke de una parroquia progresista que está en la esquina de casa.
LA TIERRA: PARADA Y FONDA
Y LOS GIGANTES TOMARON A LAS HIJAS DE LOS HOMBRES
ESO SERÍA COMPETENCIA DESLEAL. QUIERO EL LIBRO DE RECLAMACIONES
No sé si se trata de una confabulación ateo-científica, un rebosamiento de estrés de los astrólogos o una estrategia del mercado consumista, pero raro es que cerremos un año sin que nos visiten las teorías más paganas para amargarnos los turrones. Pero si no hace falta atacar las navidades, si están ya refugiadas en los espacios paliativos de la conciencia y las nuevas generaciones conocen su existencia por las vacaciones en la nieve y las felicitaciones corrompidas de inercia artificial que pululan inmisericordes por las redes. La navidad se vive y se siente de forma recogida, sin aspavientos, y se traduce por una alegría íntima que te acerca a la cuna de tu origen, un reposo de la vida para mecerte en los significados más hondos de tu ser, pero no, ahí están las verbenas de regalos para medir quién te quiere más; los brindis coronados por el vino de la hipocresía y el remate final de las comilonas, un auténtico circo culinario que suele convertirse con frecuencia en un campo de batalla donde dos cuñados y sus tribus se levantan unos contra otros en el primer desencuentro, ya sea porque el año de la cosecha del vino no es ni de lejos el mejor de su estirpe, ya sea por algún descuido en la mecánica cuántica del protocolo, ya sea porque las mujeres están envenenadas desde los tiempos de los gigantes. Y es que claro, si los gigantes viajaron hasta la tierra: parada y fonda para tomar a las hijas de los hombres, primero, llegas con unas ganas y una voluntad que no te las iguala una buena siesta. Y segundo, cabe imaginar que vendrían bien pertrechados, incluso, con modelos eróticos de última generación. Encima, algunos investigadores, nos manifiestan que tienen pruebas irrefutables de que somos experimentos genéticos, seres prefabricados para realizar los trabajos más penosos de los dioses. Ahí entran los Anunaki y su estancia supuesta entre los sumerios. Nos Anunaki nos hicieron menos dotados que los gigantes para fomentarnos complejo de inferioridad. No se esmeraron lo suficiente. Vamos a revisar esta historia partiendo de los Anunakis y Sumer. Y seguiremos con el tema, ya lo creo que seguiremos.
