La’bana por quince centavos
Si fuese preciso dar un sobrenombre a la capital de Cuba,
como lo ostentan pueblos y héroes en los poemas homéricos,
se le podría llamar Habana «la Alegre».
Es una ciudad que sonríe al que llega,
sin que pueda decirse con certeza dónde está su sonrisa.
La vuelta al mundo de un novelista
Vicente Blasco Ibáñez 1923
‘—Ya conozco de memoria todos los pelos de cada mono en el Zoológico.
Protesté, como siempre. Era domingo, yo tendría unos ocho años. Mi padre impaciente por iniciar el paseo y mi hermana loca por ver los animalitos.
Nos estábamos comiendo un cable. Mi viejo limpiando pisos en una fábrica de jabón, mi madre sin trabajo. Vivíamos en la casa de mi abuela con ella, mis tías Eche y Nena, la prima Lolita, mis progenitores y mi hermana.
Íbamos a pasear los domingos por la mañana. El zoo…
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Publicado el diciembre 11, 2013 en Artículos Invitados y etiquetado en emociones, la vida es bella, lecturas literarias, literatura, relato breve. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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