SOLUCIONO LOS PROBLEMAS DEL UNIVERSO O HAGO UNA DORADA A LA SAL
Estoy decidido a solucionar los problemas del universo y, en caso, de no conseguirlo, pienso preparar una suculenta lubina a la sal. No me gustan los retos sencillos. Para ganar tiempo voy a encender el horno. Cuando limpio la lubina parece que estoy haciendo una autopsia a la vida, le quitas las espinas, la piel, cola, cabeza y se queda en nada. Cocinar la lubina, aunque delicado, es más fácil que cocinar la vida. Creo que disponemos de buenas recetas vitales pero cuando las leemos parece que están escritas en otras lenguas, en otros códigos. Tal vez, el truco está en empezar a hacer comidas más sencillas, primero abrir un bote garbanzos, hacer una ensalada sin complicaciones, un huevo frito y ya iremos llegando a los guisados, porque si queremos controlar el nitrógeno líquido a las primeras de cambio, no va a funcionar. Primero: construir. Más tarde: Deconstruir. Y sobre los problemas del universo, no lo olvido, me interesa el tema. Volveré a pensar sobre el asunto en los postres
Y para hacer una buena digestión sugiero echar una ojeada a la siguiente nota
- Dorada a la sal
Publicado el febrero 28, 2015 en Artículos Propios y etiquetado en Recetas vitales. Guarda el enlace permanente. 13 comentarios.

Hazte un homenaje y cocina, te sentirás mejor, y tras una buena comida… de lo que cocines, te enfrentarás mejor al reto del Universo, aunque en ocasiones es mejor dejarlo como está. Tiemblo cada vez que alguien quiere arreglar los problemas.
Pues nada, me pongo un delantal «científico» y me meto de lleno a la poesía culinaria. Saludos
Bueno, dorada y lubina, espero que nos invites y que nos facilites la receta de «salvar el mundo en tres lecciones»…, saludos.
Eso está hecho, las cosas sencillas de solucionar son así. Ya verás. Saludos
Amen, amen, amen….
Pues mira tú que tu «dorbina», me ha llevado la sal y la sal a un solo grano y me he acordado de la magnífica poesía de William Blake que empieza:
Para ver el mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.
¡El universo en un grano de sal!
Si es que el fondo viene a ser lo mismo, cambia la perspectiva y el momento de mirar. Saludos
Yo también escojo cocinar…
El problema radica en que eso es una dorada no una lubina o eso me parece en la foto, de todas formas para hacerla a la sal solo se le quitan las tripas y se cubren totalmente de sal, con la salvedad del ojo que es el chivato que te dice cuando esta listo el pescado. Luego a chuparse los dedos y nunca mejor dicho. XD XD.
Cierto, es una dorada, pero me ha parecido más literario rebautizarla como lubina, ha sido una licencia poética. Y si claro hay que cubrirla de sal, pero antes había que sacarle la foto. Saludos
Jajajajaja, perdona que sea tan tikis mikis pero a veces no me soporto ni yo mismo. XD XD
Hombre, la lubina tiene muy buena pinta: todo un universo culinario.
Me gusta la relación. Saludos