Archivos Mensuales: septiembre 2022
LA HISTORIA Y SU AJUAR DE PIEDRA
Ayllón, a tiro de piedra de la Tejera Negra y el Hayedo de la Pedrosa, ha sido poblado por los celtíberos, godos, visigodos y musulmanes. Por esta villa segoviana han pasado toda suerte de personajes, reyes, santos y leyendas. Juan II concedió el señorío de la villa de Ayllón a Don Álvaro de Luna que sería en su momento Condestable de Castilla. Pasear esta villa requiere su tiempo y buen apetito por la historia. No hay que perderse el Puente Romano, el Palacio de los Contreras, el Ayuntamiento, la Iglesia de San Miguel, la torre de La Martina en lo alto del Cerro que preside la villa y la espadaña de la iglesia de Santa María la Mayor, sin olvidar la Iglesia de San Miguel, la de Santa María la Mayor, la Ermita de San Nicolás, la Iglesia de San Juan, el Convento de San Francisco y el las Madres Concepcionistas. Como postre restan citar los Paredones y el Palacio del Obispo Vellosillo. Ante semejante listado de referencias, solo necesitamos un ajuar de viaje sencillo para echarnos a visitar Ayllón. (Fotografías de Tuchy Regueras)








COHEN Y YO EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
Nos hacemos eco de la proyección de la película documental «Cohen y y yo» de Manuel Iborra, que tendrá lugar el próximo día 14 en la Residencia de Estudiantes. Para mayor información y detalle consultar el programa adjunto.

ESCULTURAS QUE VIVEN EN EL TIEMPO
Estamos en la singular villa medieval de Ayllón (Segovia), declarada Conjunto Histórico Artístico en 1973. Estas estampas escultóricas, estos paisajes labrados en piedra, nos invitan al recreo y la admiración artística, sin olvidar los ecos sosegados que nos proponen. Toda la villa conforma el ajuar de su historia, uno de esos lugares que te secuestran las prisas y te empujan a cultivar emociones (Fotografías de Tuchy Regueras)



OPORTO Y EL DUERO
Oporto siempre ha estado ligada al Duero. Sus paisajes, sus escenas y su vitalidad rezuman esa esencia salina tan propia de los nidos de mar. Otra de sus características más propias son sus azulejos blancos y azules, su generosidad decorativa a lo largo de calles, plazas y edificios, pero en el fondo, siempre el Duero con sus creativas y pintorescas orillas, sus naves de toda clase y estilo, surcando las aguas, creando una atmósfera propia de vida que se mezcla con los siglos y sus tradiciones. (Fotografías : Consuelo Montolio Paltré)







