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CEMENTERIO FORMAL
Me gusta visitar toda suerte de cementerios. Los difuntos de las islas británicas parecen más formales y ceremoniosos que los nuestros y, desde luego, nada que ver con los mexicanos, por ejemplo. Me identifico muho más con los cementerios que parecen una feria, un tránsito, un refugio temporal de huesos. Me gustan las esquelas, las fotos, los recordatorios, las flores, los colores…y no es que no me guste la serena templanza y la severa discreción de los cementerios protestantes, pero es que en ellos me da la sensación de que se toman muy en serio eso de estar muertos.
VEGETARIANOS GOLOSOS
Tengo unos amigos internados en una sala de paliativos vegetarianos. Nunca he visto gente más leal a sus doctrinas y principios. Jamás han abandonado sus gustos por los empujones de las modas, pero….Hay un charcutero endemoniado que está perturbando al personal con su selección de embutidos, quesos y otras viandas odiosas, para mantener armonía con la naturaleza. El dañino charlatán ofrece rebajas en el chorizo, ofertas en toda suerte de chuletillas y un viaje a las dehesas extremeñas, con el único propósito de contemplar la ceremonia de una «matanza». En la sala de paliativos lo han echado a suertes y ya sale, un vegetariano goloso, rumbo a poner freno a las ocurrencias culinarias del charcutero. Zanahorias, berenjenas, calabacines y otros manjares de la tierra actuaran como monaguillos violentos de la huerta. Hay que acabar con la golosina del colesterol. Y no quiero hablar, desde luego, del colesterol transgénico.

FUMADERO CLANDESTINO
Conozco un local de mala reputación donde solo te dejan entrar si hueles a humo y llevas dos o tres paquetes de cigarros en los bolsillos. Ha sido clausurado sin motivos aparentes. Ahora, me he hecho socio de una asociación de tabaquistas «light». No le veo mucho futuro, falta el radicalismo de la transgresión. Es decir, me sigo acercando a un descampado de las afueras de la ciudad, un fumadero clandestino, donde puedo echar todas las bocanadas tóxicas que quiera sin que nadie sodomice mi voluntad. Por cierto, tengo cita con el psicólogo, a ver si me explica el motivo de mi conducta, porque yo no fumo. Bueno, algún cigarrito, tal vez, un paquete o dos, poca cosa, hay que morirse sano para que tu cadáver tenga buena presencia.

EMPRESAS CREYENTES Y FURGONETAS RELIGIOSAS
Una empresa creyente con furgoneta vestida de esencias «religiosas» rehabilita la iglesia de San Juan en Benavente (Zamora)
Pues me parece muy bien, claro que sí. Nunca había visto una furgoneta con «anuncios» evangélicos y un salmo, de vigencia eterna, rotulado en su parte trasera. Desde luego, no me queda duda ninguna, una empresa con «principios religiosos» es la más adecuada para la rehabilitación de un templo. Eso sí, admito mi sorpresa, ante sus enunciados publicitarios. Tal vez estamos entrando en un nuevo universo del marketing y pasado mañana alguna iglesia, congregación, etc. patrocinará un programa de televisión determinado, un espacio radiofónico concreto. Desde luego, tienen derecho y, si podemos ver anuncios de armas, recetas para fabricar bombas caseras, videos violentos y programas formales llenos de basura, me pregunto: por qué no recordar citas evangélicas, budistas, éticas y de auto-ayuda, de toda suerte y naturaleza. Cosas veredes, amigo Sancho.