Archivo de la categoría: Artículos Propios
UNA DE LACRE PARA SELLAR SECRETOS
Desde tiempos inmemoriales el lacre sirve para festejar algún secreto. Si tienes alguna fórmula magica, una increíble receta de cocina o un poema dedicado al amor de tu vida y, no quieres que tu pareja lo sepa, no lo dudes, lacre y maña para preservar esas «pequeñas cosas» tan vitales para mantener tu paz interior.
- lacre uno
- lacre dos
MANSIÓN BLASONADA A LA BAJA
Dicen los más viejos del lugar que en esta mansión hubo un tiempo en que no faltaba de nada y todo sobraba. Hoy no atesora ni una pizca de vida. Un escudo familiar luce en la fachada, testigo de otros tiempos. Hoy es punto de reunión de gatos callejeros y algún vecino que se sienta sobre el banco de piedra a ver pasear los minutos. Eso sí, la poesía de su historia, sus rincones y su legado perviven y se mezclan con los sabores de un presente que ha olvidado cuidar con mimo las leyendas de sus viejas piedras.
- Mansión en Decadencia
- Mansión en Decadencia
- Mansión en Decadencia
- Mansión en Decadencia
DIÁLOGOS EN EL BOTÁNICO
Hay muchos centros de poder: iglesias, cuevas, cementerios, senados, centrales bancarias y una lista infinita de posibilidades. Personalmente, prefiero los jardines botánicos, donde las plantas huelen a colores y recitan lirismos y fantasías, suponiendo que los colores huelan y los lirismos puedan escucharse, pero estamos poéticos y podemos comunicarnos con la naturaleza, otro centro de poder, cierto, pero que maneja lenguajes sensibles y cabalísticos, no aptos para los creyentes del poder de tralla.









MANIFESTACIÓN DE LA NATURALEZA URBANA
En Madrid hay una calle que se llama Ponzano y que desde hace unas temporadas se ha convertido en la Gran Vía de Chamberí, dado el número por metro cuadrado de terrazas, cafeterías y restaurantes. En el pasado julio, fiestas del barrio, se procedió a sembrar toda suerte de flores en la base de los árboles, llenando de vida y color los alcorques, pero no había libro de instrucciones, es decir, no se comunicó que esas plantas precisaban agua, cuidados y, si fuera posible, apartarlas de su tácito destino de ceniceros. Ahora, pequeños carteles asoman en todos los alcorques solicitando agua, atención y ausencia de colillas. Dudo, lo siento, que tengan éxito, pero gracias a la plataforma, doméstica o empresarial, que ha tomado la iniciativa. No deja de ser una esperanza a la convivencia.





