CORTOMETRAJES Y COLOQUIO
El próximo 21 de septiembre dentro del ciclo «Cine en la Residencia», tendremos ocasión de acudir a «Cima en Corto. Distancias Cortas», una muestra que tiene como objetivo difundir la creación cinematográfica de las mujeres cineastas. Para mayor información consultar el programa adjunto.

LA CASA DE LAS CONCHAS
Frente a la Clerecía, en la zona más mágica y monumental de Salamanca, encontramos la singular Casa de las Conchas, vestida de gótico y aderezada de plateresco y elementos del mudéjar. Empezó a construirse en 1493 por iniciativa de Rodrigo Maldonado de Talavera, que vendría a ser abuelo de uno de los principales abanderados de los Comuneros, Pedro Maldonado Pimentel. La casa está llena de historias, leyendas y anécdotas, al margen de una belleza esotérica que sigue atrayendo estudiosos, curiosos y ociosos. Las flores de Lis del escudo de los Maldonado pueblan y comparten con algo así como trescientas conchas de Santiago la fachada de este edificio emblemático, entrañable y siempre sorprendente.
Foto de Tuchy Regueras
IGLESIA DE SAN JUAN DE RABANERA EN SORIA
IGLESIA ROMÁNICA QUE YA APARECE EN ESCENA EN EL CENSO DE ALFONSO X EL SABIO EN EL AÑO 1270
- Exterior de San Juan de Rabanera
- Imagen de San Juan de Rabanera
- Abside de San Juan de Rabanera
- Perspectiva de San Juan de Rabanera
- Ubicación de la Iglesia de San Juan de Rabanera
- Pozo exterior en San Juan de Rabanera
Soria es rica en románico y, uno de sus exponentes más sugerentes, es la Iglesia de San Juan de Rabanera. Y del conjunto destaca el ábside en forma de hemiciclo. Presenta adosadas tres pilastras, a modo de contrafuertes. Y contrariamente a lo habitual, en posición central no tenemos situada una ventana, sino una de las pilastras que hace el papel de eje de simetría respecto al cual se distribuyen las otras dos pilastras y las dos ventanas, de medio punto con arquivolta exterior de baquetones e interior de lóbulos y estrías. Una joya que vale la pena visitar y disfrutar.
ECOS DE OPORTO
Pocas ciudades en Europa resultan tan entrañables y cercanas. Su belleza, mejor dicho, su poesía urbana trasciende y nos siembra de nostalgia. Hasta las cuestas empinadas me gustan en esta singular ciudad vestida de azulejos y arquitecturas que se pierden en el tiempo. Raro es que cuando ando por Oporto no me acerque a sus bodegas y, desde luego, me pierda por todas las cercanías al Duero (Fotografías de Consuelo Montolio Paltré)

















