REGALO PARA REYES: UNA CUENTA CORRIENTE EN UN PARAÍSO FISCAL
Esta entrada lleva publicada un par de años, pero la esencia del regalo mantiene su vigencia. Vengo a relatar la historia de uno de tantos soñadores de la otra parte del mundo. También era un emprendedor, por eso, fletó una patera de creyentes en los reyes magos de occidente para emigrar a cualquier paraíso. No tuvo en cuenta que la pandemia macro económica no hace prisioneros. Y puesto que no dejaba de escuchar en las noticias que algunos políticos, futbolistas, empresarios y narcos sembraban cuentas corrientes en paraísos fiscales, decidió acercarse a un centro comercial y solicitar en vivo y directo su regalo de reyes a unos becarios de la felicidad disfrazados de magos de oriente. La zona quedó en cuarentena fiscal hasta nueva orden. Se hizo el vacío. Ni niños, ni mayores, ni regalos ni carbón. Este año soledad aderezada de quimeras y si hay suerte, conformarse con la salud, si la hay, claro.

BUSCANDO UNA PUERTA PARA ENTRAR EN EL 2018
No siempre es fácil avanzar, pero desde luego, no nos podemos quedar rezagados. Una puerta puede ser una buena entrada para acceder a cualquier sitio o destino, ya sea en nuestra propia vida o en el seno del tiempo. Tan solo hace falta acertar en la elección y, desde luego, no dar nunca portazos al cerrar otras puertas. Si no se encuentra una puerta también es posible entrar en el nuevo año a través de una ventana o cualquier ranura olvidada. Todo es proponérselo y ser paciente, para convertirnos en testigos de los años. Feliz 2018!!!

OTRA MANERA DE ENTENDER LA DECORACIÓN NAVIDEÑA
Los escaparates de toda suerte de establecimientos hacen suyo el mensaje cromático y festivo de las navidades. Ferreterías, ópticas, tiendas de moda y supermercados se suman al convencionalismo de las luces y los símbolos. No han faltado a la cita las propuestas más desinhibidas del mercado. En la oscuridad de la noche me sorprendieron serpientes lumínicas y haces de neón, ofreciendo objetos singulares, lencería de colores imposibles y juguetes barrocos de última generación. En fin, el consumismo salvaje sigue apretando los dientes y yo sigo soñando con una navidad a base de pan y agua en un valle de silencio. En estas fiestas siempre se me desmelena mi punto más radical.
