ECOS DE DUBLÍN
Estampas, momentos, ecos de una ciudad entrañable, llena de color y vitalidad. Dublín sigue cautivando y sorprendiendo. Y para los amigos del viajar y las letras, una sugerencia, los itinerarios urbanos, turísticos o no, que relacionan rincones y mansiones de esta ciudad creativa con algunos de los más grandes y recordados escritores. Ideal acompañarse de un diario para tomar notas y un cómodo paraguas.
CARRERAS URBANAS LIGHTS
Es una proposición sencilla de arte y entretenimiento, un performance veraniego. Tres artistas grafitteros pintan sus autos en diferentes persianas, fachadas , escaparates, espacios libres y autorizados y, repiten su trabajo, una y otra vez, hasta alcanzar una meta establecida por el jurado de la carrera urbana. El primero que supere la meta con sus autos grafiteros gana la carrera. Los tres deberían salir a la misma distancia y con los mismos inconvenientes legales, residenciales y administrativos. Una carrera sin humos, ruidos y nada peligrosa para los peatones. Una competición light.
ARTE URBANO SINGULAR
En verano, la circulación peatonal se hace en cámara lenta, buscando las sendas de la sombra. Eso permite atender elementos artísticos que las prisas impedirían descubrir. En una calle céntrica y residencial topé con una escultura de cartón dispuesta a tomarse una cerveza. Ignoro el mensaje del artista, si bien todo parece indicar que es una representación del calor y la sed en las redes vacías de cualquier rincón urbano. ¿Un grito a la supervivencia? Intervine en el performance empujando con el pie tanto la escultura como el envase, para permitir pasarán sin problemas: carritos de niño, botellas de oxigeno y motocicletas con licencia para circular por las aceras. Ahora tengo la duda sobre si mi intervención artística ha sido adecuada o he prostituido el mensaje final del artista.
MANIFESTACIÓN DE LA NATURALEZA URBANA
En Madrid hay una calle que se llama Ponzano y que desde hace unas temporadas se ha convertido en la Gran Vía de Chamberí, dado el número por metro cuadrado de terrazas, cafeterías y restaurantes. En el pasado julio, fiestas del barrio, se procedió a sembrar toda suerte de flores en la base de los árboles, llenando de vida y color los alcorques, pero no había libro de instrucciones, es decir, no se comunicó que esas plantas precisaban agua, cuidados y, si fuera posible, apartarlas de su tácito destino de ceniceros. Ahora, pequeños carteles asoman en todos los alcorques solicitando agua, atención y ausencia de colillas. Dudo, lo siento, que tengan éxito, pero gracias a la plataforma, doméstica o empresarial, que ha tomado la iniciativa. No deja de ser una esperanza a la convivencia.