ORTOGRAFÍA DESCREÍDA
Hay que leer y escribir en condiciones. Si no se hace así, nuestros pensamientos y emociones naufragarán por un desierto de líneas sin sentido, por una ortografía descreída, por un mar de barbarismos sin alma y sin bandera, es decir, navegarán por un inmenso océano surcado por los despropósitos. Cierto que tanta regla y condicionantes perturban nuestra armonía del libre albedrío, pero luego, cuando no se hace de forma correcta, pasa lo que pasa. Valga de referencia la fotografía que acompaña esta «entrada» y el disgusto consiguiente que las monjas de un monasterio cercano se han llevado. No sabemos si hay reclamación, solicitud de corrección o si algún voluntario pondrá una coma donde es debido, pero está claro que si las cosas están bien hechas desde un principio todo sería felicidad. En fin, vamos a ver si escribimos un pizca mejor y aprovechamos todas las posibilidades de los signos ortográficos, aunque ya se que gusta la ortografía ficción.
AQUÍ SE DEPOSITABAN NIÑOS
En el Hospital de los Inocentes de Florencia, en medio de tanta belleza e historia, encontramos un punto que aún rezuma tristeza. Es el punto donde se depositaban niños a la espera de que tuvieran alguna oportunidad de agarrarse al milagro de la supervivencia. Esta singular mercancia sigue depositándose aquí y allá, no se ha borrado de la historia, cambia su escenario y procedimientos, pero sigue ahí, llamando al descontento humanista por la injusticia que supone que un niño no pueda ser criado en su sede genética y tenga que apostarse a la carta más alta con el destino.
- Hospital Inocentes
- Hospital Inocentes
¿PUEDES PASAR Ó CUIDADO SI PASAS?
De tanto en tanto, zascandileando por veredas extramuros de la civilización urbana, me encuentro con verjas derribadas o abiertas de malos modos. Siempre me asalta una pregunta doble ¿puedo pasar sin problemas y seguir caminando? ó ¿si paso asumo riesgos? Claro, son caminos en principio asequibles de paso para senderistas, pero casi siempre observo feroces perros acechando, caballeros que también ladran y me ofrecen miradas sesgadas desde fincas limítrofes y, yo, ya no puedo correr veloz como lo hacía a los quince años. Pregunto a la autoridad y me dicen que adelante, sin premisas, que tengo derechos de paso y disfrute de la naturaleza. Tomo nota y seguiré los consejos, eso sí, he solicitado información a la guardia civil para conocer de primera mano si tienen algún servicio de senderistas de compañía.
- Verjas de paso
- Verjas de paso
¿FUENTE O TUMBA?
Paseando por los jardines próximos al Decanato de la Universidad Complutense, sumergido en los reclamos de la epistemología, es decir, esa disciplina dedicada al estudio de la naturaleza, sobre todo, en el origen y la validez del conocimiento, me topé con una sorpresa. Otras veces medito sobre la peregrinación de las ánimas mientras escucho en el transistor el vaivén de resultados de la jornada futbolera dominical, pero eso es otra historia. Tomando de nuevo el hilo del asunto que nos preocupa, me quedé meditabundo ante mi descubrimiento. Dependiendo del prisma de mi contemplación estaba ante una fuente, si bien, solo tenía que dar la vuelta y hacerme con otro punto de observación para citarme ante una especie de tumba, una simbología de la lucha y la muerte. Tengo que centrarme en el asunto. La epistemología tiene éstas cosas.
- ¿Fuente o tumba?
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