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CUENCA EN LA INTIMIDAD
Sugerencia de un viaje íntimo y esencial. Sugerencia de visitar el viejo centro urbano de Cuenca los días en que el turismo de masa no existe y puede disfrutarse y mucho de los rincones, calles, edificios y toda suerte de sorpresas que solo sabe descubrir el viajero. Se trata de pasear en alguna jornada laborable los itinerarios con encanto de esta sorprendente ciudad. Y si uno no puede sujetarse, pues no perderse sus monumentos, la catedral, las casas colgadas, la ciudad encantada, el nacimiento del río Cuervo o, me encanta, la Cuenca subterránea. En fin, que Cuenca nos ofrece mucho y tenemos que administrar las emociones.
EL CASTILLO DE LOARRE Y JUEGO DE TRONOS
Estampas del Castillo de Loarre, la fortaleza románica mejor conservada de Europa, vestido de invierno. No puedo asegurar si es real o leyenda, pero algunas gentes del lugar relacionaban la serie «Juego de Tronos» con el castillo. Tengo que informarme bien. Lo cierto es que el castillo, ha sido ya escenario de muchas películas, el lugar lo merece sobradamente. Situado sobre un promontorio de roca caliza fue construido en el siglo XI por el rey Sancho III y declarado Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional en 1906. Significar su capilla, la cripta y la increíble iglesia del castillo, sin olvidar su singular cúpula. Si alguien se acerca por Huesca, por la Sierra de Loarre, no debería perderse este espectáculo románico escenificado sobre la naturaleza.



AMANECERES EN ARANJUEZ
Cualquier día me hago eremita o me instalo en un monasterio anti-turista. Me gusta la naturaleza, el silencio, la soledad y , aunque en alguna ocasión, se me pueda descubrir a altas horas de la madrugada en algún tugurio de mala nota, no quepa duda, en cuanto me echan del local me despacho enseguida mi buena dosis de naturaleza. Paz, sosiego y perfume de lavanda y un toque de albahaca para sazonar los amaneceres.
FUENTES Y PAISAJES
Fuentes y paisajes se complementan en el inventario de las bellas esencias. En conjunto forman unos abanicos de sensaciones cromáticas y ensoñaciones que nos invitan a la serenidad y la contemplación. Otoño y primavera son mis estaciones favoritas, si bien no desprecio las dos restantes. Aquí dejo esta invitación placentera para acercarse a la vega madrileña, siempre con sorpresas y un rico ajuar de posibilidades de toda suerte.