LA POESÍA DE LA CIENCIA
El próximo 22 de noviembre tendrá lugar la entrega del Premio Carmen y Severo Ochoa de Investigación en Biología Molecular. Asistiremos a la 23ª Lección Conmemorativa Carmen y Severo Ochoa y tendremos la oportunidad de seguir la conferencia «Situación actual de las terapias antienvejecimiento» que correrá a cargo de D. Manuel serrano Marugán del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. Todo un abanico de ciencia y poesía del conocimiento.

XIV FESTIVAL FLAMENCO DE TORRELODONES
Dentro del XIV Festival Flamenco de Torrelodones, uno de los más atractivos y consolidados sobre la temática flamenca, hacemos referencia a un Taller de Cajón Flamenco para niños que impartirá Guillermo García «El Guille» el próximo sábado 18 de noviembre. Una buena oportunidad para acercarse al flamenco y a este singular taller, muy sugerente para los amantes de la música en todos sus apartados. La entrada será libre hasta completar aforo.

MARTE. LA CONQUISTA DE UN SUEÑO
El Espacio de la Fundación Telefónica nos propone un viaje singular que reúne sueños, ciencia e historia. El planeta Marte y todos sus misterios y poesía llega hasta nosotros en cinco grandes bloques acompañados de talleres y encuentros educativos. Todo ello hasta el próximo mes de marzo de 2018. Para una mayor información sugerimos la web del Espacio Telefónica o de Masdearte.com.

EL DÍA DE LOS MUERTOS (EL CIRCO DE LOS MUERTOS)

EL CIRCO DE LOS MUERTOS
Ya está aquí el circo. Payasos, malabaristas, forzudos y trapecistas abren el desfile que se cierra con las jaulas transgénicas de los animales, imponentes fieras hechas de trapo y cartón, para no asustar a los muertos grandes y pequeños. La música y la algarabía se han adueñado de la feria. Todo es estridente y multicolor: gentío divertido, algodones de azúcar, esqueletos escurridizos, palomitas y manzanas vestidas de caramelo. Ya está aquí el circo itinerante que se pasea por todos los cementerios del planeta mundo: religiosos, civiles y sin catalogar. No hay fronteras para estos artistas que llenan de alegría y esperanza las jornadas de los muertos, público agradecido, cálido y entregado. No siempre es fiesta para ellos, no siempre protagonizan la atención de los registrados como vivos por la genética imperante, vivos orgullosos y egoístas que consideran al resto de viajeros por los universos cabalísticos como meros actores de reparto descatalogado, racistas vitales que no entienden que la muerte es un recreo trascendente para reponer fuerzas, hacer inventario y seguir trayecto. Ya está aquí el circo de los muertos. Levantan aplausos y risas a su paso y los muertos, ya sean recientes, vocacionales, crónicos o profesionales se plantan sus mejores galas para sumarse a la fiesta. Visten disfraces travestidos, máscaras de carnaval, indumentaria informal, harapos de colores, todo está permitido en este universo donde las etiquetas no guardan rigor ni cumplen reglas. Ya está aquí el circo de los muertos para celebrar, como todos los años, la magia de nuestra naturaleza. Todos se suman al espectáculo: parientes, amigos, curiosos y penitentes. Todos comparten sus bienes regalados: ropas, pasteles, fotografías, cuadros, automóviles, flores, casas, féretros, monedas y billetes, licores y toda suerte de manjares, materiales o inventados. Todo lo que habían pedido en sus plegarias y deseos anda repartido, esparcido y abandonado por el cementerio. Esta noche es fiesta grande y sabrosa, todos quieren bailar e interactuar, los muertos son cabeza de cartel en el espectáculo de esta noche plena de emociones y fantasía. Los muertos están bien organizados, cumplen horario de muertos pero no olvidan reír, llorar, comer, beber, filosofar, discutir y hacen el amor manejando los recuerdos como si fueran marionetas con el papel aprendido. Las alacenas de sus mentes son como las buhardillas o los rastrillos, hay toda suerte de mercaderías. No se conforman con estar muertos, sueñan seguir transitando energías, campos santos o ecosistemas neuronales. Incluso los muertos que han perdido o desmejorado piezas de su inventario se echan a los caminos del cementerio para seguir festivos la música que suena en su honor. Y los muertos que ya tan solo son polvo y han perdido su imagen en los espejos danzan bajo la luz de la luna para sentirse bellos y sentirse muertos de verdad, no muertos descatalogados. Me gustan los muertos porque no pretenden ser otra cosa fuera de su destino esotérico. A muchos les cuesta madurar su situación, pero la sabiduría de la muerte les va adoctrinando hasta que puedan dormir solos en sus tumbas y panteones sin la supervisión de los ángeles de los muertos, que muchas noches han estado a su lado hasta que el sueño les envuelve. Los muertos también tienen miedo, son muertos huérfanos del conocimiento cabalístico. Por eso los ángeles de los muertos les cuidan y miman hasta que entienden, aceptan y hacen suyo nuevo itinerario que les toca recorrer. El circo de los muertos tiene muchos números preparados para los muertos niños y muchos sorteos en las tómbolas trucadas que hacen que todos se lleven sus premios a sus tumbas nido. Unos payasos del circo pintan de colores las tumbas de los más pequeños para que duerman parte de su eternidad confiados en el recogimiento que ofrecen los colores de fantasía, bravos, entusiastas y entrañables. Me encantan las noches y los días de los muertos, no son fáciles de entender e interpretar, tienen su lenguaje propio, su simbolismo singular. Por eso, siempre que puedo, me traslado a México para llenarme de muerte y sentirme vivo. Ya están aquí, ya ha llegado un año más, el circo que venera y celebra el Día de los Muertos.