PUBLICIDAD RADICAL
Si te acercas a un antro cualquiera, por ejemplo, al antro de tu confianza y te hacen saber, bien clarito «que no hay agua» pues no hay vuelta de página, quieren que consumas otra cosa. Bien podría ser que te estuvieran animando a maridar placeres con agua de alguna marca comercial o agua salada experimental. Si sales a beber pues sales a beber, pero si te tienes que tomar una pastilla no la puedes acompañar de alcohol y, si te tienes que refrescar, lo suyo no es bañarse en algún brebaje de cola. En fin, la publicidad es cada día más radical y nosotros más obedientes. En mi próxima juerga llevaré conmigo una petaca llena de agua de grifo para despertar admiración.

REBAÑO MECÁNICO
Las ferias, mercados y exhibiciones de grandes automóviles muestran al siglo (entiéndase mundo) toda su singularidad, capacidad y testosterona cilíndrica, sin olvidar sumar al espectáculo de su carrocería y diseño, sus motores rugiendo, característica de su celo mecánico. Aquí, ahora, descansan sus ansias, esperando el trasiego del ganado que pronto rondará por la zona consumiendo las últimas hierbas. Conforman estampas bucólicas mutantes. Todos los años, frente a un monasterio cisterciense perdido en las encrucijadas de caminos gallegos, se reúne este rebaño mecánico para resaltar sus motores ante el silencio que respira el recinto santo, la mayor parte de su tiempo. Progreso mecánico y silencio espiritual frente a frente, eso sí, seguido con entusiasmo por turistas, curiosos, devotos, pilotos y pastores. La vida se manifiesta y la mayoría solo sabe mirar.
DETALLES DE DUBLÍN
Si se busca un punto con personalidad, con encanto e historia, Dublín cumple todos esos objetivos entre muchos otros. No es una ciudad Top en el sentido de grandiosidad y abanico de posibilidades, pero cumple con requisitos muy apetecibles que deben ser considerados, desde pasear por sus legendarias calles, visitar la zona de Temple Bar, sus pubs y sus actuaciones en directo en cualquier rincón, sin olvidar disfrutar del Códice de Kells y la Sala Larga del Trinity College. Imprescindible acercarse a la catedral de San Patricio. Es decir, muchos detalles que saborear en la singular Dublín.
EL CRUCEIRO DE MELIDE
El Camino de Santiago nunca cesa de ofrecerte momentos mágicos e inolvidables. Citamos, por ejemplo, el encuentro con el Cruceiro de Melide, vecino de la iglesia de San Roque. Decía el brillante Castelao que era el cruceiro más antiguo de toda Galícia. Desde luego, si parece que forma parte del inventario de los primeros en presentarse en sociedad. En principio era policromado, pero su iconografia pétrea del siglo XIV, apenas conserva cromatismo alguno. Eso sí, podemos disfrutar de sus dos caras, la primera alusiva a la Crucifixión, mostrando al Salvador. En la otra cara aparece representado Cristo en majestad. Melide tiene otros encantos y sugerencias, pero el Cruceiro es algo así como su sello de identidad.
