¡CUIDADO CON ESTA CALLE!….Y CON LOS TELEDIARIOS
Sospechaba que algo no funcionaba del todo bien, pero nunca hubiera imaginado que quemaran de golpe mi castillo de naipes amoroso. La gente está perdiendo el placer de jugar por jugar y han olvidado cultivar el sentido del humor
Ninguna de las tres se conocían, vivían en barrios alejados, trabajaban en asuntos radicalmente distintos y cada una pertenecía a un nicho social muy diferente. No utilizaba móvil ni tarjetas para no dejar rastro ni confundirme, pero un absurdo cámara, tenía que estar, precisamente, ahí, en el lugar exacto en el momento adecuado. Aparecí de la mano con una de mis tres enamoradas y las otras no quedaron contentas. La maquinaria femenina enseguida inició una revolución de costumbres. Sufrí persecución, tortura, malos modos, me forzaron mi casa y mi ordenador, se entrevistaron con mi banco y mi psiquiatra. Y me citaron para ordenar nuestros encuentros como si nada hubiera sucedido. Yo estaba feliz…pero… No me gustaba el nombre de la calle para la cita: «Salsipuedes». Tampoco me gustaron las tijeras, el bate de beisbol y el cortacésped. Y, desde luego, que las doctoras del servicio de urgencia tomaran partido por las agresoras me gustó menos. Menos mal que no tengo especial interés por ser padre biológico.
Publicado el noviembre 12, 2014 en Artículos Propios y etiquetado en calle salsipuedes, cita sospechosa, relato. Guarda el enlace permanente. 11 comentarios.

Hay una calle llamada Salsiquieres en el pueblo donde me crié, pero no creo que regrese jamás ni a tirarle la foto… 🙂
Mejor no pregunto. Abrazotes
Jajaja, muy merecido!
Mujer……Debilidades afectivas. Saludos
Hay un pueblecitos en Córdoba, Argentina, que se llama Salsipuedes. 🙂 Creo que ahí te sentirías seguro.
El nombre da miedito. Saludos
Si. Parece un reto. 😊
Jajaja… ¡Eres un crak Manuel! Saludos, 😉
No creas, pero muchas gracias. Saludos
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